Alejandro Macaulay

Por: Walter Benavides Antia

Ni aventurero, ni enamorado, como se demuestra en el libro. Me sorprende la ligereza dada por algunos historiadores sobre su agitada pero corta vida, y al descubrirla, queda un sentimiento de pesar por su prematura muerte y su innecesario sacrificio. Fue tal vez, uno de los primeros extranjeros en luchar por la libertad de Colombia y morir por ella. No llega a Colombia por ventajas materiales, que bien podría haberlas encontrado como médico en su país o como médico en el ejército de los Estados Unidos, al que renunció. Viaja inspirado por sus sueños de gloria y estar al servicio de una causa que le interesaba, y que bien temprano le cobró su vida. Todo indica, que disgustado por la situación caótica que encontró en Cundinamarca en 1812 (federalistas contra centralistas), decide viajar a Quito y ejercer su profesión de médico, sin saber que acontecimientos de Cali, Popayán y Pasto, definirían su destino. Eso fue lo que expresó en la primera declaración ante los militares del Tribunal de Pasto en 1812, que lo condenó y ejecutó en enero de 1813. Su conocimiento militar, adquirido en Hampton, Fort Mifilin y Fort Norfolk, lo llevó a estar al servicio de la Junta de Ciudades Confederadas del Valle (de la que hacía parte Cartago), al frente de las tropas del “ejército de caleños” en esos días y meses trágicos, atacó Pasto para rescatar al Presidente de la Junta, Don Joaquín Caicedo y Cuero, preso junto a oficiales y 436 soldados de la tropa caleña. Si no hubiese muerto, sin duda, hoy lo tendríamos como un destacado jefe militar de la independencia de Colombia.

1787. Nace en Yorktown (Virginia), el segundo de una familia de seis hijos.

1794. A los 7 años, su padre lo envía a un internado en Northem Neek, (Virginia). Al poco tiempo es trasladado a la Grammar School of William and Mary College, y más tarde a Lexington College (Kentucky).

1798. Muere su padre en Yorktown. Desde ese momento su educación queda bajo la dirección de su abuela materna, Sarah Jerdone.

  1. A los 17 años termina sus estudios preparatorios y, de acuerdo con los deseos de su madre, inicia estudios de medicina bajo la orientación de un eminente médico en Hampton (Virginia). En esa ciudad, combina sus estudios con saberes náuticos, en el escuadrón naval al mando del Comodoro James Barron (1768-1852) que se preparaba con una expedición, contra la piratería de Trípoli. Piensa prestar sus servicios a la armada naval de su país, pero su madre se opone a la idea. Busca secretamente la admisión a la Marina, y probablemente lo habría conseguido, si un amigo de la familia no hubiera informado de sus intenciones a su madre.
  2. Insiste. Con 20 años, recibe el nombramiento de cirujano del ejército en Fort Mifilin (Filadelfia), y pronto se hace popular entre comandantes y soldados. En sus ratos de descanso estudia el arte militar. Sostiene un duelo con otro soldado. Al primer disparo, su oponente cae mortalmente herido. Entonces le da atención profesional y lo cuida hasta su muerte.
  3. Con 21 años, busca un ascenso para oficial del ejército ante la Secretaría de Guerra, presentando recomendaciones de sus actuales jefes militares. El general Henry Dearborn (1751-1829), entonces Secretario de Guerra, enterado del desenlace de su duelo, rechaza su solicitud escribiendo, “Ya tenemos suficientes hombres ambiciosos en el ejército”, y es rechazado. Entonces el general James Wilkinson (1757-1825), que conocía la familia Macaulay, lo destina al Cuerpo Médico del Ejército en Nueva Orleans.
  4. En marzo abandona el cuerpo médico del ejército. En sus Memorias (Vol. II), el general Wilkinson, hace una referencia elogiosa a los servicios de Macaulay, su actividad y capacidad como médico. Provisto de buenas referencias, hace una nueva solicitud en Washington para ingresar al ejército regular, pero su amistad con el general Wilkinson, no fue bien vista por el nuevo secretario de guerra, el Dr. William Eustis (1753-1825), quien niega su petición.
  5. En mayo, Macaulay abandona Washington, y escucha el llamado a la revolución que en ese momento se desarrolla en América del Sur. Regresa a Nueva Orleans para atender sus deberes como médico del ejército, ahora interesado en obtener toda la información disponible de América del Sur. Regresa en octubre a Washington y es enviado a Fort Norfolk, Virginia, como médico, pero presenta su renuncia al secretario de Guerra, remitiendo un plano de las fortificaciones en el puesto donde había estado destinado como médico, indicando las mejoras que eran indispensables para una futura expansión de las defensas.
  6. En mayo se embarca para a isla inglesa de Granada, de donde parte para La Guaira en noviembre del mismo año. Durante el viaje, Macaulay es capturado por corsarios españoles y robadas sus pertenencias. Pero cuando los corsarios reparan su embarcación cerca de Puerto Cabello, son sorprendidos por dos cañoneras republicanas. Macaulay queda atrapado entre dos fuegos, escapando de los españoles, pero recibiendo disparos de los republicanos cuando intenta acercarse a una de las cañoneras en una canoa. Finalmente, mediante señas, se hace entender y sube a bordo de la cañonera republicana. Pero observando que el tiroteo está mal dirigido contra el parapeto que los españoles han levantado en la playa, obtiene permiso para dirigir el disparo de uno de los cañones, teniendo éxito y ganándose la confianza y admiración de sus nuevos compañeros. Terminada la acción, la cañonera parte hacia Puerto Cabello, y desde allí Macaulay se dirige a La Guaira. El cónsul (agente comercial) de Estados Unidos en La Guaira, Robert K. Lowry, le brinda la más generosa hospitalidad. Le ofrece información sobre el país, y le aconseja vivir en Calabozo (Guárico) para aprender el español, sin el cual no podría participar activamente en los acontecimientos del país. Es en su corta estadía en La Guaira, cuando empieza a llevar una especie de diario, con observaciones sobre sus habitantes, modales, costumbres, comidas, describe los modestos edificios de la época, el suelo rico y fértil, pero cultivado por medios primitivos, identificando la ganadería como la principal fuente de riqueza, siendo de mala calidad por el mal cuidado de ella. Escribe que llega a Calabozo, con nueve dólares y sin conocer a nadie. En pocos días se hace amigo de Don José Antonio Morales, uno rico y estimado vecino de Calabozo, quien le brinda la más generosa hospitalidad, alojándolo y alimentándolo. Macaulay no pierde tiempo en prestar servicios como médico, ya que no tiene competencia en cientos de kilómetros a la redonda. Le va tan bien, que en poco tiempo pudo pagar un pequeño préstamo que recibió en La Guaira, y enviar una importante cantidad de dinero a Estados Unidos, para ayudar a su hermano menor Patrick para que continuara sus estudios de medicina. En diciembre con buenos conocimientos del español, se despide de la hospitalidad del señor Morales, y decide ir a los llanos para buscar la entrada a la Nueva Granada, donde se desarrolla la lucha contra los españoles. Morales le brinda uno de sus ayudantes para que le sirva como guía, que lo conduce por los llanos hasta llega a San Fernando de Apure. Después de pasar dos días en la casa de un amigo de Morales, continúan por la pradera, hasta llegar al pueblo de Guasdualito, donde consigue otro guía que lo conduce a Pore (Casanare). En este punto termina el diario.
  7. En una carta a un amigo en Estados Unidos escribe: “Llegué a la capital (Santafé) el 2 de febrero, y después de permanecer una semana, regresé a las provincias de Pamplona y Tunja. El 10 de marzo volví a entrar y fui arrestado y puesto bajo vigilancia, bajo el pretexto que había hecho viajes rápidos a esas provincias. Después de tres días de confinamiento fui multado, y devuelto a la libertad, pero una enfermedad me ha detenido en mi proyectada visita a Popayán y Quito”. Era clara entonces su intención de viajar a Quito, En esa carta, Macaulay describe la situación política, y habla del actuar de Antonio Nariño, a quien no juzga favorablemente. “En la actualidad, Santafé es un mal lugar para uno que conoce el valor de la libertad, está rodeado de espías, y si una palabra imprudente se le escapa, una prisión está lista para recibirlo”. Con seguridad, alguna indiscreción fue la causa de su arresto, pero encontró un amigo en Don Pedro Groot y Alea (1755-1824) quien había sido Procurador y Tesorero Real de Santafé de 1795 a 1810. “De Groot”, dice Macaulay, “tiene más influencia que cualquier hombre en Santafé. Fue su influencia la que me salvó de un encarcelamiento más largo, y el que me consiguió un pasaporte para Quito”. Nariño quería obligar a Macaulay a regresar a Cartagena deportado, alegando, era hostil a sus planes y no se debía permitir permanecer más tiempo en el país”. Esa carta del 2 de abril desde Santafé, fue la última que reciben sus amigos y familiares en Estados Unidos. Siguen para él, patianos, pastusos, ecuatorianos, monjas, armisticios, política, guerra, traición, cayendo preso el 25 de agosto de ese año.
  8. El 25 de enero en la plaza principal de Pasto. Macaulay de 26 años, pereció en el patíbulo junto a Joaquín Caicedo y Cuero, y 16 oficiales “caleños” más, entre ellos dos oriundos de Cartago: José Ignacio Mazuera y José María Bonilla.

Fuente. BENAVIDES ANTIA Walter. Libro. “La alianza patiana pastusa. 1809-1813”. antia53@gmail.com

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