Apropiación del saber

Dice Patricia Bonilla, del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación, que «la comunidad tiene mucho que contar, conocimientos que rescatar, información para intercambiar, y que esta sea esta la oportunidad para fortalecer los lazos de interacción y hermandad entre los mismos nariñenses». Patricia se refiere en concreto al Festival Departamental de Apropiación Social del Conocimiento, que se realizó en la Casona Taminango el pasado 26 de noviembre.

Participaron 13 municipios de Nariño que presentaron 50 prototipos de innovación social y tecnología, fruto de 18 meses de trabajo desde la convocatoria. Hubo música, maratón de documentales, puestos de comercio justo, nuevos puntos de información turística y un Punto TIC para ver lo que se está trabajando en materia de robótica, impresión 3D, realidad virtual y drones.

En cuanto a las charlas, se habló de participación de la mujer, de iniciativas juveniles, de innovación en el agro, de tecnología en el carnaval, y de política pública nacional y departamental. Esta última descansa sobre todo en CatiNar, la iniciativa que busca potencializar capacidades en ciencia, tecnología e innovación en las comunidades rurales del departamento.

Posiblemente CatiNar sea de las mejores cosas que tenemos, construida sin tanta bulla, en medio del fuego cruzado de las discusiones políticas y paralela al eterno conflicto armado. CatiNar permite proponer, aportar, trabajar y hacer prototipos de soluciones alternativas a problemáticas especificadas detectadas en cada región.

Pero lo que dice Patricia Bonilla es verdad. ¿Sabemos algo de esto?, ¿conoce el gran público la maravillosa gestión de esta iniciativa? El festival en la Casona fue una prueba de comunicación social, pero todavía adolecemos de esos «lazos de interacción». La Gobernación dio un paso al frente con la creación de CatiNar, pero no la supo acompañar de información al público.

Nariño está lleno de talento, ya lo hemos mostrado en columnas anteriores, y aquí están algunas muestras. Pero podría haber más si estos proyectos se dieran a conocer ampliamente; incluso se pudiese convertir en plan bandera. Así mucha gente fuera de los círculos habituales de la ciencia y la tecnología pudieran «echar un cable» a esta iniciativa liderada por Oscar Zambrano y respaldada por ParqueSoft Pacífico y el Sistema General de Regalías.

Lo digo porque preguntando por aquí y por allá, muy poca gente sabe en Pasto de su existencia. Y por supuesto no se sabe para qué están recolectando botellas plásticas de tres litros en Pandiaco. La idea es crear un taller de hidrología y desde éste construir muros de recolección de agua lluvia. La meta es el ahorro del agua en muchos hogares.

La especialización en manejo de drones es uno de los talleres más apetecidos. Normal, la tecnología en movimiento resulta muy atractiva, y es algo enormemente útil en situaciones de emergencia, en vigilancia del volcán, en control fronterizo, en transporte que va desde medicinas hasta delivery, en localización de plagas, en investigación científica, o en control policial.

Sería interesante saber como apuntarse, pero también conocer más de cada proyecto. ¿Sabemos algo del prototipo Beta Seabin? Fallamos en conocernos nosotros mismos, en darle más bombo a nuestros verdaderos valores. Gastamos demasiada energía en asuntos que no valen la pena, y todas estas maravillas fruto de nuestro talento siguen siendo desconocidas.

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