Artista, Leydi Villada, es El Personaje 10.

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Un elogio a la mujer… muchos son los poetas e inspirados hombres que hablan de la admiración que sienten hacia la mujer, su belleza y su mirada, hasta se nos compara con el pétalo de una rosa. Nada es más grande y valioso que la fuerza de su interior, capaz de sorprender, conquistar y ganar todo lo que se proponga.

Llegar al tope de sus propios sueños, romper estigmas de inferioridad, de violencia y de abuso es el mejor poema y remembranza que una mujer merece. Se aproxima su conmemoración, producto de una larga lucha sindical de cientos de mujeres, buscando mejores condiciones laborales y personales. Todo el desarrollo que se ha tenido a lo largo de los años, ha permitido que la mujer alcance posiciones que sólo eran privilegiadas para el sexo masculino. Pagina10.com durante el fin y el comienzo de semana presenta a todos sus lectores “La fortuna de ser mujer”, teniendo una conversación con la mujer guerrera y valiente que día a día se nos cruza en la calle pero que a veces ignoramos.

Leydi Villada es una manizalita que vivió en la Ciudad de Pasto cerca de 30 años, aún conserva su acento paisa, con su gráfica espontaneidad ilustra lo que es, lo que ha construido y la fuerza que como toda mujer se desprende de su esencia. Ella hace parte de la Fundación Aleph Teatro, la primera sala concertada con el Ministerio de Cultura en nuestra ciudad.

P.10 ¿Cuál es la vida de Leydi Villada, sus andares y venires?

L.V. Llevo una vida sencilla, sin mayores pretensiones, más que la de vivir y transformar mi vida desde lo espiritual, siempre en la búsqueda de espacios que me permitan enriquecerme interiormente  y como ser humano que transita en este planeta maravilloso;  comprometida con el tema de la cultura en esta ciudad, siempre buscando nuevos propósitos y proyectos  para entregar a la comunidad.

P.10 ¿El motivo y la fuerza cultural de donde nació?

L.V. Desde el Festival Internacional de Teatro de Manizales, es donde empieza mi afición por el arte y la cultura, a mis 14 o 15 años más o menos me empiezo a vincular con toda la actividad cultural que para ese entonces en había en  Manizales. Desde  el colegio Liceo Leon de Greif empiezo con un grupo de teatro y más adelante después de estudiar el bachillerato, con el Teatro Popular de Manizales.

Estudié varios semestres de artes plásticas en la Universidad de Caldas y me comprometí con todo el movimiento cultural que por ese entonces se vivía en mi ciudad natal. Participaba en el cine club de la Universidad de Caldas, había un nutrido grupo de poetas, pintores, escultores y escritores, gente de teatro, siempre apasionados con el tema de la cultura y el arte, prácticamente desde allí que mi afición por el arte y la cultura empezaron a cimentarse.

Permanecía en actividades culturales, hice parte de la organización  del Festival Internacional de de Teatro de Manizales, donde conocí muchísima gente amante de las artes escénicas y pues aunque trabaje varios años en la parte oficial, concretamente en la Contraloría General de Nariño siempre me sentí atraída por todas las ilustraciones artísticas.

P.10 ¿Y… por qué Pasto…?

L.V. En Manizales,  en una de las versiones del Festival Internacional de Teatro conocí a un grupo de amigos de Pasto que iban a ver el festival y aunque ya conocía a mucha gente de Nariño con anterioridad,  me llamaba la atención conocer esta ciudad,  y en una de esas… vine a conocer el sur de Colombia y me fui quedando, me enamore del Volcán Galeras, de su geografía y de la gente que me recibió muy amablemente (risas).

P.10 Las mujeres artistas en Nariño si existen. ¿Qué implica serlo?

L.V. Implica un compromiso grande hacia uno mismo como mujer y con la sociedad, asumir la vida desde el arte es algo muy poco cotidiano, siempre estamos conociendo y experimentando nuevas formas de vivir la vida por así decirlo, el conocer y estar dentro del mundo cultural nos da otra perspectiva de vida muy lejana a un contexto común. No  soy la ama de casa normal o tradicional, mi tiempo es mío, me pertenece, soy prácticamente gerente de ello y eso me gusta mucho porque dispongo de él en el momento que así lo requiera; después de haber sido parte de la burocracia entiendo que el tiempo le pertenece a otro y no a uno mismo, por eso preferí el camino del teatro, del arte y la cultura porque de un modo u otro nos da ciertas libertades que nos permite ser nosotras mismas. Ser  AUTÉNTICAS.

No me gustan los tacones, ni el rímel (pestañina), ni los labiales, en general… el maquillaje (risas). Soy Auténtica y es lo único que defenderé hasta mis últimos días.

P.10 ¿Cómo es un día normal en sus zapatos?

L.V. En semana estoy permanentemente comprometida con las actividades culturales que se desarrollan en la fundación, tomando al internet como una pieza clave de difusión y comunicación de todo este proceso cultural que desarrollamos. Los domingos nunca hago nada diferente a descansar y a relajarme en compañía de la naturaleza, salgo a la Cocha, al Municipio de Nariño, donde tengo una reserva natural maravillosa al que le llamo “Santo Remedio”,procuro salir de la ciudad cada vez que puedo.

P.10 ¿Te consideras un modelo a seguir?

L.V. No tanto, no pretendo ni tener seguidores  ni fama ni nada de eso. Soy una mujer común y corriente!

¿Qué mensaje les podría transmitir a todas las mujeres de la ciudad y la región?

L.V. Ser auténticas, diáfanas, y no callar nunca lo que sentimos, es algo fundamental en todos los seres humanos. Que lo que sientas y pienses, sea natural, que no ten callen nunca y no calles ante nada y ante nadie, la fortaleza de nosotras las mujeres esta precisamente en eso, en ser honestas y claras frente a la sociedad a la que nos debemos.

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