Uno de los grandes retos para detener la propagación del COVID-19 en la costa pacífica nariñense consiste en lograr un control sanitario efectivo de la frontera con Ecuador, país que tiene una de las tasas de contagio más elevadas en el mundo, ya que, según las fuentes oficiales, son más de 22.000 las personas portan el virus en el hermano país. Es por ello que, ante la falta de hospitales de campaña, centros de salud adecuados y centros de atención a migrantes, entre otras medidas idóneas para atender la crisis, las comunidades negras del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera se han organizado autónomamente para ayudar a mitigar la transmisión de los contagios. Así, el Consejo Comunitario, la empresa Palmas de Tumaco y el concejal Alex Moreno, han sumado esfuerzos para llevar a cabo acciones reales que contribuyan a ese fin.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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