Atacar a quienes invierten es atacar a Nariño: rechazo al atentado contra granja solar de Evolti

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La detonación de un artefacto explosivo causó daños materiales en una granja solar de Evolti en El Remolino, municipio de Taminango. No se reportaron personas heridas. Página 10 expresa su solidaridad con la empresa y llama a unir esfuerzos para impedir que la violencia cierre las oportunidades de desarrollo del departamento.

Nariño no puede acostumbrarse a que la violencia amenace a quienes trabajan, emprenden e invierten en su territorio. El atentado contra una granja solar de Evolti, ocurrido el 29 de octubre en El Remolino, municipio de Taminango, merece un rechazo firme y colectivo. Atacar la infraestructura productiva también significa golpear la confianza y las posibilidades de construir un mejor futuro para la región.

Según informó la empresa mediante un comunicado, el ataque fue perpetrado con un artefacto explosivo y ocasionó daños materiales en sus instalaciones. No se registraron personas heridas. Evolti señaló que puso los hechos en conocimiento de las autoridades y que adelanta la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General de la Nación.

La compañía, dedicada al desarrollo, inversión, construcción y operación de proyectos de generación de energía renovable, pidió a las autoridades nacionales y territoriales esclarecer lo sucedido y brindar garantías para proteger a las personas y la infraestructura energética.

No hay justificación para estos ataques. Nariño necesita ampliar sus oportunidades económicas, fortalecer su infraestructura y atraer proyectos que contribuyan a su desarrollo. La violencia dificulta esos propósitos y envía un mensaje intimidatorio tanto a quienes ya tienen sus inversiones en el departamento como a quienes consideran llegar a él.

El daño no termina en las instalaciones afectadas. Sus consecuencias pueden extenderse a los trabajadores, los proveedores, las comunidades y la confianza necesaria para impulsar nuevas iniciativas. Detrás de cada proyecto productivo hay personas y esfuerzos que merecen protección.

Por eso, este hecho debe convocarnos más allá de las diferencias políticas. Autoridades, empresarios, universidades, gremios, organizaciones sociales y ciudadanía necesitamos expresar una posición común: Nariño no puede quedar a merced de quienes utilizan la violencia para destruir lo que otros construyen.

La respuesta institucional debe traducirse en investigación, esclarecimiento y medidas efectivas de protección. Es necesario identificar a los responsables y evitar que estos hechos se repitan. La seguridad de las comunidades y de quienes desarrollan actividades productivas requiere acciones concretas y coordinación entre las autoridades nacionales y territoriales.

Desde Página 10 expresamos nuestra solidaridad con Evolti, sus trabajadores y todas las personas afectadas por este atentado. Acompañamos su llamado a obtener garantías de seguridad y rechazamos categóricamente cualquier acción que ponga en riesgo la vida, el trabajo y la infraestructura del departamento.

Defender a Nariño exige unirnos contra la violencia. No podemos permitir que el miedo decida qué proyectos se realizan, quién puede trabajar o dónde es posible invertir. El futuro del departamento debe construirse con oportunidades, trabajo y respeto por la vida. Ningún explosivo puede tener la última palabra.

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