Ayuso arrasa en España, camino a ser la nueva “Merkel”

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Una de las mejores alcaldías de Europa, sin duda, ha sido la del socialista Enrique Tierno Galván en Madrid, un modelo universal de gobierno a emular. Como estudiante universitario la viví en carne propia al tiempo que hacía parte del radical movimiento ambientalista “Nuclear, no gracias”, para luego pasar como activista de “Greenpeace”. En la transición democrática española, por designación real, el centrista UCD (Unión de Centro Democrático) en cabeza de Adolfo Suárez, comandó el nuevo gobierno del país, mientras Madrid estaba en manos del profesor universitario Tierno Galván, que murió reelegido siendo alcalde.

En el sector de Arguelles en la calle Meléndez Valdez, paralela a Fernando el Católico y cerca de la Moncloa, sin saberlo previamente, compartí el piso con terroristas del GRAPO (Grupo Antifascista Primero de Octubre), dos de ellos los mismos autores materiales del asesinato del magistrado Cuenca (posteriormente capturados y condenados), hoy en libertad. Por la tendencia del momento, me convertí en simpatizante y activista del movimiento del puño y la rosa, el PSOE (Partido Socialista Obrero Español).

El péndulo español

La UCD promovió a Leopoldo Calvo Sotelo, pero en 1982 llegó el triunfo del joven y disruptivo Felipe González del PSOE, quien estuvo casi 16 años como presidente del gobierno. La alternancia se dio con Aznar (PP), el socialismo con el ‘bambi’ Zapatero, Rajoy (PP) y hoy Sánchez. La política después de Franco en España ha sido pendular entre la derecha y la izquierda moderada; un bipartidismo compartido por el Partido Popular (PP) y el PSOE. El PP tuvo su origen en el falangista Alianza Popular del ultraderechista Manuel Fraga Iribarne.

Hace unos 9 años apareció una tercería, que más que eso fue un movimiento radical en cabeza de Pablo Iglesias con “Unidas Podemos” (UP), que intentó venderlo como alternativa ciudadana, pero luego se quitó la piel y mostró los dientes. Un poco más adelante aparecen dos más, el centrista Ciudadanos y el ultraderechista Vox.

En la segunda década del 2000, ante el bizarro y cuestionado gobierno del PP con Mariano Rajoy y frente a la amenaza de censura se ve obligado a adelantar elecciones, que no tuvo claros ganadores. Pedro Sánchez el líder del PSOE con un precario resultado y ante la falta de mayorías para gobernar se ve obligado a pactar con Iglesias, quien lo arrinconó y puso sus condiciones. Así Sánchez fue investido presidente del gobierno español por cuenta de Podemos y con Iglesias con una de las mejores tajadas del gobierno incluida la vicepresidencia y ministerios claves.

Pablo Iglesias fue una rueda suelta y era notoria la incomodidad de Sánchez, con públicas salidas de tono, irrespetos a la Corona y particularmente por su declarado apoyo al independentismo Catalán, que el PSOE y el PSC (socialistas de Cataluña) no comparten.

Madrid: la felicidad está en el café

La comunidad de Madrid es la región más visible y clave en la política española. Su vigente presidenta, la conservadora Isabel Diaz Ayuso del PP, es atípica, carismática y desparpajada. Puede hacer el ridículo, pero a nadie le importa, menos a ella misma. Ayuso, como todo el mundo la conoce,  es una mujer joven, segura de sí misma, que disfruta de su ideología de derecha y que ha sabido hacer empatía con los madrileños. Hasta el punto de ser apodada de forma incómoda para la izquierda como “Lady Madrid”, el título de una canción.

“Lady Madrid” fue el segundo sencillo del disco Aviones que se publicó en 2009 y que supuso el álbum de despedida de uno de los dúos de pop-rock que marcaron el inicio del siglo XXI: “Pereza” conformado por Leyva y Rubén Pozo, hoy separados

Madrid es única, adorable, vivible y disfrutable, una de las ciudades más queridas y turísticas del planeta. Esta urbe pone en práctica lo descubierto por Harvard como el secreto de la felicidad: fortalecer las relaciones interpersonales y la magia de compartir un café. El madrileño típico es feliz bebiendo una caña, tomando una copa, disfrutando una opípara comida con vino, con domingos de paella y jueves de gazpacho; pero sobre todo yéndose de “tapas” y bebiendo un café en un bar. Su símbolo son las tabernas, o mejor dicho los lugares de encuentro para interactuar y hablar sobre lo humano y lo divino.

Madrid es la ciudad del mundo con el mayor número de cafés, bares o tabernas por cuadra. Nadie la iguala. Ese ritual es una delicia, es felicidad. Por ello Ayuso durante la pandemia protegió a los “taberneros”, el meollo del asunto de la ciudad. Fue duramente criticada desde Sánchez hacia abajo por la afectación de la pandemia y no ser rigurosa en los cierres de estos establecimientos.

Ayuso gana con sensaciones más que con ideología

La campaña de Ayuso, aparte de las consignas obligatorias de un partido conservador, más que ideológica fue costumbrista. Por ejemplo hizo un bizarro video corriendo por Madrid, no muy estético pero que dio para hablar por bien y por mal con un fabuloso impacto publicitario. No había otra, “Lady Madrid” se seguía ganando el corazón de los taberneros, sus familias y sus clientes, es decir de la mayoría.

Después de su anterior triunfo, adelantando elecciones, en esta oportunidad, todos los pronósticos daban como ganadora a Isabel. Este 28 de mayo pasado ya en la tarde de una vez al menos cinco diarios españoles (ABC, Vanguardia, El Mundo, 20 minutos y Huffinton Post) coincidieron en el titular: ‘Ayuso arrasa’. Efectivamente, el número de diputados del PP jalonados por Isabel supera a todos los de la izquierda juntos, pasó de 65 a 71 escaños, con mayoría absoluta (69) sin necesidad de coaliciones. Más de la mitad de los votos solo para ella, Lady Madrid encumbró al PP no solo en Madrid sino en toda España.

El “efecto Madrid”

Ayuso es la mujer de moda en Europa, joven, neoliberal, segura de sí misma, coloquial, agradable en imagen; hoy es el gran capital no solo del PP, sino de España. Le habla duro a Pedro Sánchez, opacó a un deslucido Pablo Casado anterior líder del PP y hoy Alberto Núñez Feijoo la trata con suma consideración. No hay dudas de que continuará como presidenta de la comunidad de Madrid, la más visible, la más importante y reconocida, pero será con alta probabilidad, en un futuro cercano, presidenta del gobierno español, reeditando a su partido.

El efecto Madrid es imparable en España, el triunfo de Ayuso también quita peso al independentismo catalán. Pedro Sánchez seguirá siendo un político valioso, como Presidente, es concertador, no radical, joven y no se descompone. No lo ha hecho nada mal, salvo el acuerdo obligado con Podemos que fue el lastre de su gobierno, la verdadera causa de su dura derrota. Hoy la gran mayoría de españoles detestan a la izquierda radical, Unidas Podemos fue borrado del mapa, además de ser responsable de la debacle del PSOE.

Pedro Sánchez ha obrado con gallardía al adelantar las elecciones generales para el 23 de julio. De repetirse este escenario, el PP podría ganar sin afugias. “Vox” el partido de extrema derecha también creció de manera sorprendente a costa del liberal o de centro “Ciudadanos” que fue marginado por los electores. Esto demuestra una vez más que a la opinión, no le gustan los “tibios” o intermedios. Se es o no con firmeza, eso lo muestran el PP y PSOE. Por ello los dirigentes de Ciudadanos tomaron la decisión inteligente de no participar en el próximo debate electoral. Ello favorece ampliamente al PP, lo cual allana el camino para una eventual presidencia de gobierno de Feijoo.

Pero quien viene detrás de todo es nada menos que la arquitecta del triunfo del PP como lo anunciamos hace dos años, Isabel Díaz Ayuso, la reconfirmada presidenta de la Comunidad de Madrid. Ayuso, quien ya descartó presentarse a elecciones generales (“sé dónde está mi sitio” ha dicho) es una tromba pone a tambalear no sólo a Sánchez; también a Feijoo y su corte los tiene en la mira. Lady Madrid, será en poco tiempo, la nueva Merkel.

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