Científicos de IBM crean el corto “Un chico y su átomo“

Un chico y su átomo, es el nombre de la película rodada por los investigadores de IBM. Este mini filme no sólo es corto en duración, un minuto y treinta segundos, sino que también destaca porque sus protagonistas son minúsculos átomos en movimiento filmados con la ayuda de potentes microscopios.

IBM dijo que hizo la película de animación cuadro por cuadro más pequeña del mundo, un video de un minuto con moléculas individuales de monóxido de carbono reacomodadas varias veces para crear el efecto de un niño bailando, lanzando una pelota y saltando en un trampolín.

 

El dispositivo fue creado por científicos de esa compañía, quienes recibieron el Nobel de física en 1986 por su invención. 

 

Fue utilizado un microscopio que trabaja cuadro por cuadro de -268 grados centígrados y capaz de aumentar la imagen hasta 100 millones de veces, lo que permitió grabas las moléculas de monóxido de carbono sobre una placa de cobre, para así narrar la historia de un niño en tan sólo 242 imágenes, cada una con una dimensión de 45 por 25 namómetros, lo que significa que hizo el trabajo de una cámara de cine en un film que dura apenas un minuto.

 

La clave para la realización del corto está en el funcionamiento del STM, en el que una aguja de metal extremadamente afilada y con carga eléctrica se pasa sobre la superficie de una muestra de material. Cuando la punta se aproxima a las texturas de la superficie, la carga eléctrica ‘salta la brecha’, gracias al denominado ‘efecto túnel’, descrito en física cuántica.

 

‘La punta de la aguja es a la vez nuestros ojos y nuestras manos: percibe los átomos para hacer imágenes del lugar en que se encuentran, y luego se mueve más cerca de los átomos para colocarlos en nuevas posiciones’, explicó Andreas Heinrich, del centro de investigación de IBM en California, Estados Unidos. “Los átomos permanecen en sus posiciones porque forman enlaces químicos con los átomos de cobre que se encuentran en la superficie que está debajo, y eso nos permite tomar una foto de la distribución de los átomos en cada fotograma del filme“

 

Así consiguieron crear los 242 fotogramas de la película. Las dimensiones de cada uno son tan ínfimas, que habría que colocar unos 1.000, uno junto al otro, para alcanzar el grosor de un cabello humano. La producción requirió el esfuerzo de cuatro científicos, quienes trabajaron 18 horas diarias durante dos semanas.

 

Heinrich afirmó que “Un niño y su átomo” es “un disparador para que los niños y otra gente comiencen a hablar e interesarse por las matemáticas, la ciencia y la tecnología“

 

Video Un chico y su átomo

Comentarios

Comentarios