De la DNE a la SAE

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EGustavo Petro Urrego denuncia la actuación de la procuradora General de la República al destituir al director de la SAE, antigua DNE, por entregar bienes incautados a la mafia a pobres campesinos carentes de los medios necesarios para subsistir. Tierras, propiedades y bienes que en gobiernos anteriores terminaban en manos de políticos corruptos e INESCRUPULOSOS, y que como lo escribiera la periodista María Jimena Duzan en una de sus crónicas que se debe recordar: LAS MAFIAS DE LA MAFIA, los diferentes clanes políticos y electorales terminaban apoderándose de valiosos bienes incautados para ponerlos a su servicio y al lucro de sus bajos intereses
Hambre y terror en un país colmado de bendiciones terrenales, con pisos térmicos, agua y sol y las condiciones propicias para convertirse en la despensa de gran parte de nuestro continente y el mundo, pero abatido por unos cuantos bandoleros de corbata con poder al extremo de arrastramos hacia lo más perverso de la indignidad humana.
La procuraduría calló ante la pluma valiente y enhiesta de María Jimena Duzan y otros corajudos periodistas que hicieron eco de su denuncia. Únicamente un político nariñense fue condenado por la apropiación de bienes incautados al narcotráfico y clanes terroristas, que desaparecieron y pusieron a su servicio y de sus familias grandes extensiones de tierra que bien pudieron entregarse a cientos y miles de familias desplazadas por la violencia, los continuos azotes del invierno o despojadas por ese terrible mal que nos cubrió de luto y sangre. Que nos expliquen la razón de la pérdida de tantos bienes incautados a la mafia colombiana y que quedaron entre las manos de esa otra mafia más poderosa y avarienta que usurpó el poder coptando las entidades y oficinas de Colombia.
El llamado del presidente Gustavo Petro es sensato y civilizador, recuperar el verdadero destino y entregar futuro a los pueblos y comunidades. Velar por el bien común y fortalecer nuestra democracia. No podemos continuar siendo insensibles a nuestra propia hambre en un entorno de riqueza parcelada e infructuosa. Nos unimos al llamado del presidente de Colombia : LA TIERRA PARA EL QUE LA TRABAJA, la paz para todos y la riqueza y prosperidad para esos hombres y mujeres que envejecieron ahogando en sus gargantas el grito de justicia, clemencia y solidaridad.

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