Emergencia económica, social y ecológica para Nariño. Ya.

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A finales del 2022 el presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, abogaba por la declaratoria de una emergencia económica, social y ecológica en Colombia con el fin de mitigar los impacto de un invierno prolongado y los efectos de una pandemia aún reciente. En sus declaraciones, consideraba que “¿No es el momento acaso de una emergencia? Los congresistas podrán opinar; los medios de comunicación a nivel nacional, la sociedad toda; pero si vamos a vivir un episodio peor que 2010, en términos de clima, entonces, necesariamente el país tiene que entrar en una emergencia económica”. El invierno continuó afectando las diferentes regiones del país y Nariño se constituyó en una de las más afectadas.
El problema crece tras el deslizamiento presentado en Rosas, Cauca, que impide un tráfico vehicular y el transporte de alimentos, combustibles, materiales de construcción y productos de diferente orden. Se paraliza el desarrollo de infraestructura, cesan las obras, se encarecen los productos de la canasta familiar y cientos y miles de personan entran en un obligatorio cese de actividades laborales. Crece el desempleo, aumenta la carestía y se hace latente la pobreza y la miseria.
Ante este panorama, los gremios de Nariño remiten una solicitud al presidente de Colombia en el que le solicitan “tener en cuenta las consideraciones realizadas por las fuerzas vivas de Nariño en declarar la emergencia económica y, con ello, las medidas que ayuden a las MiPymes a mitigar el impacto generado por esta situación” .
La situación se vuelve inmanejable y las empresas se ven obligadas a cerrar puertas. El sector lechero asume grandes perdidas, los agricultores reciben una estocada mortal y el gremio del transporte ve afectadas sus finanzas. En Nariño se mira y padece una crisis que afecta a toda la sociedad. Sin trabajo, continuo recorte de personal y cierre de empresas y fábricas la situación se torna preocupante. Delicado el anuncio realizado por el director de la Cámara, de Comercio de Pasto en el sentido que “la situación es crítica debido a que más de 610 empresas de la capital nariñense, han cancelado la matricula mercantil. Además, de los 96 proyectos de infraestructura, 46 han sido suspendidos, mientras que 22 mil personas del sector privado se han visto afectadas”.
Las soluciones que se brindan son a largo plazo, el hambre se hace cotidiana y afecta a sectores de la educación, el comercio, los pequeños y medianos negocios y el sector hotelero, que anuncia un cierre de sus servicios en nuestra ciudad ante la ausencia de turismo y la afectación comercial. Con ello crece la inseguridad y la desesperanza en un pueblo sumido en el olvido y la desesperanza.
Aun la misma naturaleza parece estar en contra de los interés del pueblo nariñense. Pues no se termina de recuperar una vía, cuando se anuncia un nuevo deslizamiento en el mismo sector y que podría agravar la crisis en Nariño.
La economía se debilita , el bolsillo sufre los rigores del desempleo y la pobreza se agudiza. Únicamente se vislumbra un camino que podría ser la tabla salvadora para nuestra región : la declaratoria de una emergencia económica, que traiga algún alivio a los clamores de un pueblo. Se debe pensar en la exoneración de impuestos a las empresas regionales, suspensión del IVA y congelamiento de compromisos bancarios, entre otras medidas. Es lo mínimo que un gobierno puede hacer por Nariño en estos momentos tan difíciles.
!! Emergencia económica, ya!!! Sin dilaciones ni titubeos. Señor Presidente, usted tiene la palabra.

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