El puño en alto.

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Colombia atraviesa días muy difíciles, el pasado lunes 10 de agosto se presentó un SISMO con características de terremoto con una  MAGNITUD DE 7,4, que hasta el momento deja como balance muy triste de un numero de Víctimas: 289 fallecidos, 4.187 heridos, 243 personas desaparecidas; 185.016 personas damnificadas y afectadas (120.238 familias), más de 350 personas han sido rescatadas con vida; viviendas afectadas, 26.945 destruidas, 127.557 averiadas; edificaciones e infraestructura pública: 66 edificios colapsados, 2.838 centros educativos afectados, 285 centros de salud y 3.782 centros comunitarios; red de transportes y servicios públicos afectados, 407 vías, 44 puentes, 92 acueductos y 5 aeropuertos dañados, 450 municipios afectados en 15 departamentos, con mayor impacto en Risaralda, Chocó, Valle del Cauca, Caldas y Quindío.

La respuesta fue inmediata gracias al vigoroso sistema de atención de desastres que tiene el país, muy a pesar de que no hubo empalme y de la intención del nuevo gobierno de acabar con la UNGRD, foco de corrupción no solo en el gobierno anterior, a los sitios de desastre llegaron en primera instancia equipos SAR (Búsqueda y Rescate), son grupos especializados de bomberos, rescatistas, médicos, ingenieros y binomios caninos entrenados para localizar, extraer y dar primeros auxilios a personas atrapadas tras sismos, inundaciones o deslizamientos, quienes con la ayuda  y el acompañamiento de las comunidades han logrado hasta el momento el rescate de 350 personas  y decenas de heridos, que se recuperan en centros hospitalarios.

Como ocurre en estos eventos la presencia de equipos de ayuda de varios países se manifestaron prestos para brindar su solidaridad con el país, la respuesta del gobierno entrante aplicó un sesgo ideológico para recibir esa ayuda y solo permitió que países como EE UU, El Salvador, Ecuador e ISRAEL, ingresarán al país a prestar su ayuda; paradójico resultó el ingreso de 82 militares israelitas, quien hacen presencia en los territorios afectados en camionetas blindadas, con uniformes y sólo posando en fotos, sin ensuciarse las manos porque ni guantes utilizan para las poses y la pasarela que se observan en las redes sociales de este país, hoy en el ojo del huracán, por la condena por genocidio por parte la la ONU Y LA CORTE PENAL INTERNACIONAL.

En medio de esta catástrofe y la tristeza de quienes lo perdieron todo, resulta significativo la llegada de brigadistas mejicanos conocidos como los “topos”, quienes se encontraban ayudando en el terremoto presentado en Venezuela y con sus propios recursos llegaron a Cali y se pusieron a la ordenes de las autoridades de socorro y prestaron su solidaridad con su bello uniforme color naranja; resalta las bellas y resilientes manifestaciones de SOLIDARIDAD de millares de compatriotas que dentro y fuera del país han dicho presente con sus ayudas en dinero, materiales, alimentos y son muchos los ejemplos de esta solidaridad en los Centros de acopio y movilización de víveres: la ciudadanía responde masivamente a las convocatorias de organismos como la Cruz Roja Colombiana, la defensa civil, los Bancos de Alimentos, miles de voluntarios forman cadenas humanas para organizar, clasificar y empacar toneladas de ayuda humanitaria (alimentos no perecederos, agua potable, cobijas y kits de aseo), en las localidades golpeadas, comerciantes abren sus puertas para repartir pan, agua o alimentos de manera gratuita a damnificados y cuerpos de socorro, priorizando la asistencia social antes que las pérdidas materiales; jornadas masivas de donación de sangre; redes de profesionales y voluntariado técnico y profesional, ingenieros, psicólogos y personal médico ofrecen asistencia gratuita en evaluación de estructuras afectadas, apoyo en remoción de escombros y contención emocional; el país no olvidará a los niños que acuden a donar alimentos y medicinas para las mascotas, al vendedor de helados que donó su remesa, a los camioneros de nariño que ya enviaron dos tractomulas con ayudas para los damnificados; a los empresarios con responsabilidad social que se hicieron presentes con sus ayudas y cabe resaltar al representante a la cámara Óscar Benavides quien hasta el momento ya ha recolectado más de mil quinientos millones en ayudas para el Choco y que la mezquindad, la maldad y odio, que llevó a granujas a demandarlo por luchar por sus compatriotas y contestar presente en esta calamidad.

A pesar de la tristeza y el dolor de las víctimas, ha sido mal visto, las escenas del presidente en medio de la frivolidad, el Show, los besos para la foto, los regalos de balones con eslogan de campaña del presidente farandulero, quien debe liderar sin sesgo ideológico la reconstrucción de los territorios afectados, como una verdadera cruzada de la nación en el acompañamiento a las víctimas, a la reconstrucción de sus viviendas, trabajo, que contrastan con el bello gesto que identifica a los socorristas, acompañados por la comunidad, cuando levanta el brazo con el puño arriba, para hacer silencio, cuando pueden escuchar los las voces o sonidos de algún sobreviviente, que recuerda la acertada frase del Che Guevara cuando afirmó “ Que la solidaridad es la ternura de los pueblos”.

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