De miss universo a la reina de la genética

Desde muy joven, en mi casa de Girardot, tenía oportunidad de leer artículos que se incluían en la revista Vanidades, que compraba mi madre, o una de mis tías, Rosa,, quien también tenía un interés especial en las novelas que se publicaban con la marca Corín Tellado.

Allí había una suerte de revuelto entre reinas, novelones románticos, cine, notas sobre mujeres importantes, y, por supuesto, la última moda, según la dictaban Estados Unidos y Europa, el outfit completo.

Ayer no más estábamos celebrando, junto al triunfo de Syriza en Grecia, el que Paulina Vega, la barranquillera, estudiante de administración en la Javeriana, ganara después de 57 años, el cetro de Miss Universo, en Doral (Florida). Se había vuelto casi un imposible, con segundos y terceros lugares que no cuajaban.

Pero, por segunda vez, después de Long Beach (1958), fueron los Estados Unidos, el lugar de este triunfo de la frivolidad, la moda y la apariencia, a la que tantas mujeres de Colombia han orientado sus sueños, artes y cuidados. Luz Marina Zuluaga le tocó el inicio del Frente Nacional.

Teniendo a Alberto Lleras como presidente, Luz Marina trajo una dosis de felicidad, después de una gran violencia, a un país que hoy por hoy, lo siguen calificando como el más feliz de la tierra, aunque de cerca lo sea también en términos crudos de desigualdad y pobreza juntas.

Ahora, después de 50 años, con un cuarto de siglo con la más cruda de las guerras regionales internas, estamos en negociaciones de paz, y el presidente es Juan Manuel Santos, y oficia como empresario de la paz entre Estados Unidos y Europa. Y Colombia, en sintonía con Donald Trumph vuelve a tener reina universal de la belleza.

Paulina, al ser preguntada, no se le ocurrió para nada siquiera mentar la paz de Colombia, aunque alcanzó a decir, sí, un poco crípticamente, que está por la igualdad entre los géneros, y que Colombia es hoy la mejor en varios campos, sin atreverse a decir cuáles. Eso le bastó para coronarse, quedarse en la abstracción de la inmediata historia nacional, que parecía borrada de su imaginario, en medio de tanto colorido, desfiles, glamour, y reuniones aquí y allá.

Otro tipo de Miss Universo, Barbara McClintock Handy

Después de muchos años, he tenido ocasión de volver a las páginas de Vanidades hoy. Esta vez ausculté el número especial que incluye el horóscopo de 2015. Pero, la atención no fue para lo que dicen los astros, sino para una semblanza de una genetista famosa, Bárbara McClintock.

Ella hizo avanzar los hallazgos que hicieron célebre al monje católico austriaco/checho George Mendel, quien se dedicó a estudiar con dedicación “benedictina” los cruces entre variedades de “chícharos”; y consiguió formular por primera vez las leyes de la herencia (1866), aunque su escrito Ensayo sobre los híbridos vegetales, quedó ignorado por una buena cantidad de años.

Después de muerto Mendel,es a partir de 1900 que se recupera su estudio sobre las leyes de la herencia, que trabajó en vegetales. Fue Thomas Hunt Morgan, quien dio un nuevo gran paso, con su teoría cromosómica, pero fijando su atención ahora en animales, en particular, la mosca de la fruta, Drosophila melanogaster, y fue ganador del premio Nobel de Fisiología/Medicina en 1933.

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