“Nunca me le volteé a Uribe”, dijo Santos en CNN, aduciendo que cuidó bien los llamados “tres huevitos” –“confianza inversionista”, “cohesión social” y “seguridad democrática”–, como llamó Álvaro Uribe al conjunto de su política de gobierno, política que Santos se comprometió a continuar a cambio de que Uribe lo pusiera de Presidente. En contraste con esa frase, ni los uribistas Triple A más bondadosos bajan a Santos de “traidor”, cuando lo califican con suavidad. Comprender esta contradicción permite entender mejor a la Colombia de los últimos 16 años, los límites del estrellón de Uribe con Santos, de los más agudos entre los políticos tradicionales del país, y preguntarse sobre la forma como gobernará Duque.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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