Destacado abogado nariñense, Jonathan Karlo Martínez Ojeda, es El Personaje 10.

El abogado Jonathan Karlo Martinez Ojeda, nació hace 31 años en su patria chica, un pueblito del norte de Nariño llamado San José de Albán, en donde cursó todos sus estudios de primaria y secundaria, posteriormente se trasladó a la ciudad de Bogotá a continuar con sus estudios universitarios, se graduó como abogado. Viajó al Reino Unido a Bristol Inglaterra donde hizo cursos avanzados de Ingles, regresó a Colombia para seguir con sus estudios en el área del derecho Penal, obteniendo título de Especialista en derecho procesal penal de la Universidad Externado de Colombia, una Maestría en Criminalística y Ciencias Forenses de la Universidad Libre, en simultánea curso estudios de Maestría en Derecho Penal. En estos momentos está terminando su doctorado en Derecho en la Universidad Santiago de Cali. Cofundador del Instituto Internacional de Derechos Humanos capitulo Colombia, Cofundador del Colegio de Abogados Penalistas en Colombia, Conferencista nacional e internacional, ponente en Latín Iuris (El Instituto Latinoamericano más importante de leyes).

En la parte profesional se ha desempeñado como docente en la Universidad Cooperativa de Colombia sede Pasto, Universidad Mariana, Universidad Cesgmag, fue asesor jurídico de la Alcaldía de Potosí, de la ESE de ese mismo municipio, Asesor jurídico de la Alcaldía del municipio de Buesaco. Por Concurso de méritos logró ingresar a la Defensoría del Pueblo desde el año 2019, desempeñándose en el cargo de Defensor Público ante jueces del Circuito de la ciudad de Pasto.

Se ha destacado como abogado litigante asumiendo la defensa en distintos casos de gran relevancia en el ámbito; regional y nacional, fundando la firma más importante del departamento de Nariño Martínez y Araujo Abogados Penalistas.

Desde sus tiempos de juventud de destacó como un gran líder en las luchas sociales y hoy alterna su labor profesional, siendo palabra y verbo de aquellos que no tienen voz, por eso su lucha esta encaminada hacer realidad los sueños de una comunidad olvidada, convirtiéndose en una esperanza para el pueblo, que cree en las nuevas generaciones que sueñan y buscan un cambio social y político.

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