A diferencia de los otros candidatos presidenciales -con posibilidades-, Gustavo Petro incorporó en su programa de gobierno una mención explicita a la implementación del Acuerdo Final de Paz suscrito entre el gobierno en representación del Estado y las extintas FARC-EP. En razón a ello, fue rodeado casi por la totalidad de las fuerzas políticas de izquierda que históricamente han abogado por la salida política al conflicto armado y por sectores de la derecha que saben bien que no pueden seguir cabalgando sobre la guerra sin que ello conduzca a un deterioro mayor de la situación económica, política, social y cultural del país. Los resultados electorales arrojaron un mapa de Colombia muy parecido entre quienes votaron en el plebiscito por el SI y quienes en primera y segunda vuelta optaron por apoyar la propuesta de la Colombia Humana.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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