Por Albeiro Arciniegas
La Banda Sinfónica de Sabaneta se convirtió en la primera agrupación colombiana en ganar la Segunda División de Windband del World Music Contest de Países Bajos. Entre sus 68 integrantes sobresalen dos clarinetistas nariñenses, específicamente de Pupiales, en una formación integrada por músicos antioqueños.
Kerkrade, una pequeña ciudad del sur de los Países Bajos es el lugar donde, cada cuatro años, se convierte en la capital mundial de las bandas sinfónicas. Allí se celebra el World Music Contest (WMC), considerado el certamen más importante del mundo para las bandas de viento. Desde 1951 reúne a agrupaciones de Europa, Asia y América en una competencia donde el prestigio no depende únicamente del virtuosismo técnico, sino de la capacidad interpretativa, la sonoridad colectiva y la identidad artística de cada ensamble.
Es en ese escenario, históricamente dominado por bandas europeas y asiáticas, donde Colombia acaba de escribir una página inédita. De acuerdo con información de la Casa de la Cultura de Sabaneta, la Banda Sinfónica de ese municipio obtuvo una calificación final de 97,11 puntos sobre 100. El jurado le otorgó 97 puntos por la interpretación de la obra obligatoria y 97,22 por el programa de libre elección. La Banda de Música de Zamora, España, ocupó el segundo lugar con 95,33 puntos, mientras que la Banda Sinfónica de la Escuela de Formación Artística de Cota fue tercera con 93,19, entre un total de doce agrupaciones participantes.
La fotografía del triunfo, sin embargo, encierra historias menos visibles. Entre los 68 músicos aparecen dos nombres que remiten a un municipio distante de Antioquia, en el altiplano nariñense: Jhon Jairo Vallejo Lasso y Alejandro Burbano Jácome, pupialeños a mucho honor.
Jhon Jairo Vallejo Lasso ocupa el puesto de clarinetista concertino, una responsabilidad reservada para uno de los intérpretes de mayor liderazgo dentro de la sección de clarinetes. Es egresado del programa de Música de la Universidad del Cauca y posee una maestría en Música de la Universidad EAFIT. Su llegada a la Banda Sinfónica de Sabaneta está ligada a su trabajo como docente de clarinete en la Casa de la Cultura del municipio, donde combina la enseñanza con la actividad concertística.
Vallejo Lasso recuerda uno de los momentos que más lo impresionó del certamen. “El público se sorprendió porque no conocía el nivel de la música de banda de Colombia”. Quizá esa frase resume buena parte del significado de esta victoria. Durante décadas, el movimiento bandístico colombiano creció lejos de los grandes escenarios mediáticos. Municipios de todos los departamentos sostienen escuelas de formación que han convertido a las bandas en verdaderos semilleros culturales. Sin embargo, ese desarrollo pocas veces había logrado una validación internacional de semejante magnitud.
Por otro lado, la historia de Alejandro Burbano Jácome ilustra otra dimensión del mismo fenómeno. Ingeniero Electrónico de la Universidad Autónoma de Manizales y estudiante de clarinete de la Universidad de Antioquia, ingresó a la Banda Sinfónica de Sabaneta tras superar una exigente audición, requisito indispensable para integrar una agrupación de este nivel.
Su trayectoria también está marcada por la memoria familiar. Es nieto del maestro Alfonso Burbano, una de las figuras históricas de la música en Pupiales, de modo que su presencia en Kerkrade representa también la continuidad de una tradición musical consolidada.
La Banda Sinfónica de Sabaneta está dirigida por el maestro Hugo Andrés Riaño. El desplazamiento de la delegación a Europa fue posible gracias al respaldo de la Alcaldía de Sabaneta, encabezada por el alcalde Alder Cruz. El triunfo de Sabaneta trasciende en la historia musical del país y allí Pupiales también encuentra un lugar propio: Jhon Jairo Vallejo Lasso y Alejandro Burbano Jácome acaban de demostrar que el talento nacido en el sur de Nariño puede dialogar, de igual a igual, con artistas de otras latitudes en los mejores escenarios del mundo.




