El Carnaval de Negros y Blancos 2021: regreso al pasado para proyectarnos al futuro

 Con una nueva propuesta virtual, la fiesta popular –Patrimonio de la Humanidad- hace un homenaje a la vida, los artistas y cultores, en la capital del departamento de Nariño, en medio de la emergencia sanitaria del Covid-19.

No hay día -2 de enero de cada año- que Colombia y el mundo no se hable de lo que sucede, a partir del agradecimiento a la Virgen de Las Mercedes en la ciudad de Pasto, en una ceremonia religiosa de oración y fe. Los turistas nacionales y extranjeros conversan en las calles y en las redes sociales del inicio del Carnaval de Negros –Patrimonio de la Humanidad-. Una autopista cultural que nació en el año 1927. Con el paso de los años, no solo impacto a todas y cada una de las generaciones de nariñenses, sino que se convirtió en una expresión cultural que traspaso fronteras por su puesta teatral en las calles. Por su lúdica, arte y cultural.

En su versión 2021 su puesta en escena, se origina desde la Concha Acústica “Agustín Agualongo”. Un hecho inédito en su historia, como consecuencia de la emergencia sanitaria del Covid-19 que llegó al país en marzo de 2020, para colocar a la salud en la agenda pública. Con esa misma fuerza; a la cultura, gracias a su impacto educativo. Una tesis que corrobora el Alcalde Germán Chamorro de la Rosa: “la fiesta popular, a las faldas del Volcán Galeras, es “un medio de trasformación social”.

Hoy más que nunca, los niños, los jóvenes, las mujeres y las personas de la tercera edad de la “ciudad sorpresa” se convierten en agentes de cambio para vencer a un enemigo “invisible como el coronavirus que ha cobrado la vida de 44 mil personas en el país”. Lo que nace del Carnaval de Negros y Blancos –en el inicio de la tercera década del siglo XXI- son ciudadanos más comprometidos con la vida –bajo el autocuidado- y sus raíces culturales.

“El presente y futuro del Carnaval de Negros y Blancos, se escribe aquí y ahora en el año 2021. Cuando regrese la normalidad, recordaremos a quienes se fueron. Si estamos vivos, será la oportunidad para mejorar nuestro rol en sociedad. En mi caso, como gestor cultural. Solo en ese momento sabremos, si la lección aprendida en pandemia; dio sus frutos o por el contario, debemos afrontar otra pandemia, para valorar lo que Dios nos regala: la vida, la esposa, los hijos, los nietos. La familia.”, dice Hernán Córdoba.

Lo cierto, es que en Nariño y en su capital Pasto, se respira el pasado cultura indígena Quillasinga, en todo su esplendor –Museo del Carnaval-. También la modernidad, representada en el desarrollo urbanístico de lugares emblemáticos como La Colina, La Avenida de los Estudiantes o el estadio “La Libertad”, sede del equipo profesional de fútbol Deportivo Pasto. Aunque sus calles están vacías, en las casas, sus habitantes disfrutan el Carnaval por televisión o virtualmente. Durante la fiesta popular –que concluye el 7 de enero con el festival del Cuy-  sus habitantes (nacionales y extranjeros), es un sentir de otra manera, desde sus casas, la naturaleza, la religiosidad y gastronomía. En una palabra, agradecen a Dios por el “milagro de estar vivos”

Por estos días, las cifras del Covid-19 son reemplazadas por las expresiones que posee el Carnaval de Negros y Blancos. Por ejemplo, la palabra carroza que en esencia es “un auto alegórico de composición escultórica de gran dimensión elaborada principalmente con papel, cola y yeso. Una técnica tradicional artesanal, que desde la concha acústica “Agustín Agualongo recreo mitos, leyendas, personajes y pasajes de la historia universal.

Son las carrozas, las que más se extrañarán en las calles de Pasto –el 6 de enero- conocido como el día magno del Carnaval. Este 5 de enero, el palenque lúdico hizo una evocación del espíritu libertario y festivo de la raza negra. Como testigo, estuvo Pericles Carnaval. Un personaje tradicional, que desde el año 1932, es el encargado de dar lectura al bando que expresa la complacencia y la bienvenida a los visitantes –en las calles hasta el 2020 y en la virtualidad en el 2021-. En versiones anteriores de la fiesta popular, invitaba al juego limpio en convivencia, a la fraternidad y al respeto. En esta nueva normalidad, al autocuidado y a fortalecer las medidas de bioseguridad.

Como se observa, la oferta cultural, en la fiesta popular de la capital del departamento de Nariño –frontera con el Ecuador- no tiene límites. Por estos días, mientras se toma un café colombiano o degusta una empanada de añejo, se puede sentir en los cuatro puntos cardinales de la ciudad, el octavo Carnaval más importante del mundo. “Mi experiencia personal, es que su puesta en escena en virtualidad amplio la comunicación local, regional, nacional e internacional, desvaneciendo las diferencias étnicas, sociales y políticas. Tiene la magia, de conjugar la emoción de estar vivos con la exaltación a cultores y artistas. Lo que se incrementó en el año 2021 fue la alegría y la tolerancia. Una pausa activa, llena de cultura”

Cuando se cierre el telón, quizá la ciudad de Pasto vuelva a la rutina de la cuarentena. Sin embargo, en el corazón de cada uno de sus habitantes, se guardará la esperanza de disfrutar el próximo carnaval individual y colectivamente, en familia. “Yo también desde hace varios años, espero que pasen los meses para percibir la metamorfosis del ambiente. Los artesanos, los artífices de la fiesta. Los constructores de carrozas y muñecos. De vivir la experiencia en sus talleres”, dice María Carolina Vela Coral –historiadora-.

El Carnaval de Negros y Blancos es indeleble. Se incrusta en la memoria. Lo que más recuerdan sus habitantes –antes de la pandemia- “es la música y el olor a talco. En esencia, la atmósfera callejera. En cambio, en la nueva normalidad, quedan las imágenes de televisión o virtuales, donde se reveló una vez más, el regocijo colectivo. Como le dice un niño, a su papá cultor: “el Carnaval de Negros y Blancos 2021, nos regresó al pasado para proyectarnos al futuro. Gracias. Infinitas gracias por enseñarme con otros ojos esta fiesta pastusa”.

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