El nariñense don Manuel Agustín Ordoñez: El verdadero autor de Alegría de leer. -Historia de un plagio que se comienza a develar-

Resulta que el educador nariñense MANUEL AGUSTIN ORDOÑEZ “fue el creador del más novedoso y original método de lectura conocido hasta entonces y quizás hasta ahora…”. Como lo relata el historiador Vicente Pérez Silva, son innumerables los conceptos sobre la obra del maestro Ordóñez que dan testimonio de la real autoría del libro “ALEGRIA DE LEER”, usurpado, según sus investigaciones, por un funcionario de tercera categoría del valle Evangelista Quintana R. Este texto escolar se constituyó en el primer “Best Seller” de la literatura colombiana y en él aprendieron a leer y escribir generaciones enteras de colombianos.
Entre estos testimonios, citados por Pérez Silva, destacamos el de Tomás Maya, publicado en junio de 1927: “Conceptúo que el maestro Ordóñez es el primero que realiza el verdadero sistema de lectura por palabras normales, lo que da por resultado necesario la lectura ideológica, única sensata…”, más adelante expresa que “Ordóñez forma en el cerebro del niño primero las imágenes (ejercicios de dibujo), enseña los objetos (ejercicios de percepción), con hábiles lecciones objetivas (caudal de ideas), y ofrece en seguida los signos integrales, con los que hace la cámara interior la reconstrucción de las ideas para formar el juicio…”.
MARIA MONTESSORI
El método desarrollado por el maestro Ordóñez estaba a la altura de los grandes desarrollos pedagógicos que revolucionaron la educación en el mundo entero al punto que “Concuerda ella con los preceptos de los grandes genios de la instrucción primaria: con Pestalozzi, que sólo enseña a aprender; con María Montessori, que enseña jugando con el niño; con Decroly, que concentra en una las nociones fácilmente convergentes”.
Igualmente recuerda el historiador Pérez Silva que “En septiembre de 1925 el profesor Decroly, que por entonces visitaba a Bogotá, consignó en el diploma del maestro Ordóñez, de su puño y letra, el siguiente testimonio, que traducido del francés dice así: “Yo admiro el método inteligente empleado por el Sr. Manuel Agustín para enseñar la lectura. El procedimiento puede perfectamente asociarse al sistema ideovisual o global que yo preconizo…”. DECROLY.
El maestro Manuel Agustín Ordóñez intenta infructuosamente publicar su obra y ante los continuos fracasos se ve obligado a vivir de la docencia en viajes permanentes aplicando su sistema y obteniendo resonantes éxitos por todo el país.
Encuentro con un plagiario
En uno de sus viajes, el maestro Ordóñez se encuentra con el señor Evangelista Quintana, quien al ver que el maestro Ordóñez llevaba entre sus manos sus famosos manuscritos le solicita que se los indique y se marcha con la promesa de utilizar sus influencias y hacerlos publicar para mérito de Nariño y de su autor.
-“¿Qué lleva en sus manos?”. -Estos cuadernos le contesté. -“Haber muéstremelos”. Se me hizo caso muy duro darle una respuesta negativa y se los pasé. “…Este señor Quintana los ojeó y estudió detenida y ávidamente por largas horas…”. -“Yo le voy a ayudar a Ud., aprovechando mi amistad con el director de Educación y con mis demás amigos, para que Ud. pueda mejor cumplir con su deseo de publicar sus obras que considero muy importantes”.
En el año de 1931 un amigo del maestro Ordóñez le informa que ha visto unos libros “de lectura, que son la misma cosa que los suyos”.
Ante la imposibilidad de demostrar la autoría intelectual de sus obras, el maestro Ordóñez muy resignadamente se lamenta: “Día llegará en que haya de venir el Impartidor de los dones perfectos, el Justo, para impartir su justicia…”.
Investigación concluyente del doctor Vicente Pérez Silva
Estas líneas escritas por Pérez Silva son un testimonio más del destino trágico que nos ha tocado llevar a cuestas a los nariñenses.
¿Hasta Cuándo…? Hasta que venzamos el canibalismo que nos ha caracterizado. Hasta que este odio entre hermanos sea superado y tengamos la grandeza de reconocer la inteligencia de los demás.
No es poniéndonos zancadillas como vamos a salir del atolladero.
Seremos dignos en el contexto nacional en la medida en que seamos dignos en el contexto departamental.
Pero debemos ir más allá. Es muy triste el escuchar a los nariñenses el lamentarse de este y otros imperdonables hechos en medio de tragos y aguardientes. Debemos reclamar ante las instancias pertinentes para que se restablezca y se imparta la justicia de la cual estamos sedientos y somos merecedores.
Esta investigación del historiador Vicente Pérez Silva no puede pasar desapercibida, como han pasado desapercibidos otros grandes personajes de Nariño y a los cuales no se les ha restituido su valor histórico, literario, pedagógico, civil.
Esperamos el pronunciamiento de las instituciones y academias. El silencio es parte de nuestra tragedia. La envidia el tintero con que se ha escrito nuestro destino…

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