El pan de la vida -Las arepas de Chepacorina que comió El Quijote

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En un acto de vanidad suprema y después de escuchar las palabras de Gustavo Petro Urrego alrededor de los libros, la cultura y la misión del hacedor de palabras, se me hace imposible guardar y contener una vieja y olvidada carta de mi padre, Nelson Ovidio Obando Hernández, -fechada en la ciudad de Pasto en 15 de mayo de 1991-....

Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.

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