El parto que es la paz

 A Víctor Chávez – Reportero Nomada

La paz es ante todo una concepción subjetiva que como la belleza, el arte o el amor, da para diversas interpretaciones y emociones, lo único cierto es que es algo que como colombianos nos debemos hace siglos; la necesitamos, aunque sea tremendamente complejo concebirla aún hoy cuando llevamos más de diez intentos por sentar sus bases en el país de la canela.  Podríamos comprender la complejidad sociopolítica, económica, cultural y ambiental de la paz como camino a la luz del Parto como metáfora, y es que, ¿qué puede requerir un máximo de energía física, mental, emocional y espiritual que un parto?  Socialmente hablando, La Paz, o la “verdadera paz” como le llama el reportero nómada pasa por el valiente reconocimiento de la complejidad que se requiere para lograrla en un país que naufraga entre el narcotráfico, la violencia, la degradación ambiental y la corruptela polítiquera que vive de eso y de la pobreza generalizada.

Si lo analizamos desde esta perspectiva la construcción de la paz es una suma de diversas miradas y posibilidades que sobre ella confluyen. Significa en democracia un encuentro con la visión e interpretación de todas las personas que constituimos el Estado y esto amerita por supuesto no perder el foco del gran objetivo que se persigue en medio de las turbulencias del presente. Sabiendo que el nacimiento de una organización como el Consejo Departamental de Paz Reconciliación y Convivencia implica comprender que existirán retos que pueden asumirse de muchas maneras, menos el abandono irresoluble.

Victor Chavéz se despidió del Consejo Departamental de Paz, Reconciliación y Convivencia (CDPRC) con una nota que se publicó en su portal de comunicación, donde se refiere al Consejo de Paz, Reconciliación y Convivencia como un “ente inoperante, ahogado en la tramitología y la burocracia oficial” sin capacidad de reacción y compuesto por personas “frias  y parsimoniosas”, algo que considero terriblemente injusto y desproporcionado, sin mencionar que desconoce a todas luces el objeto y la misión de esta importante institución.  Pese a que el 2020 fue un año lleno de muchas dificultades como la pandemia del COVID – 19 logramos concretar, la estructura del CDPRC, el reglamento del Consejo, el Plan de Acción del Consejo, y la imagen del mismo, esto en más de 22 reuniones virtuales y presenciales.

Tiene razón el reportero nómada al señalar que hay dificultades en tres aspectos que comparto, 1. Los mecanismos de participación del consejo, 2. Los mecanismos de comunicación y 3. Las dificultades que la Secretaría Técnica del Consejo, en cabeza de la Subsecretaría de Paz y Derechos Humanos.  Al respecto de la primera, creamos un espacio que llevaremos mensualmente inicialmente, precisamente para profundizar la participación que es todo un reto emocionante. El Comité de gestión del CDPRC es consciente de esto y ha dispuesto acciones para solucionarlo como se detalla en la Ñapa de esta columna.  Sobre los mecanismos de comunicación se constituirán alrededor de una estrategia de comunicación de la cual se sentó bases con el logosimbolo y seguimos avanzando.  Frente al tercer punto quisiera señalar que a la luz de los retos institucionales que ha tenido que asumir la administración pública a hoy, la Secretaria Técnica ha hecho un trabajo serio y respetuoso, limitado a la luz del derecho administrativo, y las complejidades que el COVID – 19 ha propuesto, si, pero diligente y comprometido a pesar de dichas dificultades.

El escrito de Victor me hizo recordar a Thomas Mann, quien nos ayuda a comprender como se pasa de las falsas oposiciones a las diferencias efectivas. Este estoico se encontraba imbuido en el violento contexto Alemán de 1939, y pese al terrible dolor que se puede sentir en medio de esa barbarie -asunto que sentimos cotidianamente en Nariño, donde hablar de construcción de paz es dar un doloroso recorrido por la llaga- se centra en continuar su obra, el siente que algo tendría que escribir sobre esa tragedia – y lo hace con el Doctor Faustus – pero sin dejarse desprender de la continuidad del trabajo.  No solo no se deja someter a la lógica variable de los estados de ánimo, sino tampoco a las circunstancias del momento, por trágicas o importantes que sean, pues comprende que sin continuidad, sin una cierta serenidad, sin mesura, no hay nada verdaderamente importante, mucho menos cuando de construir paz se trata.

Lo que nos convoca en el Consejo Departamental de Paz Reconciliación y Convivencia es un anhelo supremo y merece de nuestra parte la coherencia de que para construir paz, reconciliación y convivencia, mínimamente, nos debemos el respeto, la calma y la serenidad para comunicarnos asertivamente entre la pluralidad grande del Consejo, sin juicios de valor, sin atropellos a las dignidades de las y los colegas consejer@s.  La paz comienza por uno mismo y es con trabajo y disciplina que podremos ser un ejemplo para la construcción de paz en Colombia como Consejo, porque sí, si resolvemos este reto en Nariño, el reto de transformar los conflictos y de allanar el camino de paz con todas sus complejidades, ese será el camino que nuestro país debe tomar.

Victor, ojalá puedas y quieras leer esta nota, y sobre todo, ojalá contemples la posibilidad de regresar al CDPRC a poner tus consideraciones en el seno de esta institución, dispuesto al debate y al disenso respetuoso, puesto que cada mirada es valiosa, y merece nuestra comprensión y entendimiento.

Ñapa: El miércoles 10 de febrero de 2021 en el Café Monetta de la ciudad de Pasto nos dimos encuentro decenas de consejeros y consejeras de paz, reconciliación y convivencia en busca de empezar a sentar bases robustas de diálogo y participación sobre los retos que la memoria tiene como instrumento de construcción de verdad, justicia y reparación.   En un conversatorio virtual y presencial (que dejó varios retos y oportunidades por abordar), los y las asistentes al espacio empezaron a poner algunos “hilos” para “tejer” pensamiento de paz ¿cuáles son los retos institucionales, sociales y comunitarios de la memoria? ¿cómo se percibe la urgencia de la memoria para las victimas, para los excombatientes, para las lideresas comunitarias y para la academia?.

Muchas consideraciones muy valiosas que pueden ver en la página de Facebook de la Secretaría de la Gobernación de Nariño, una conclusión: no hay verdad sino verdades, no hay memoria sino memorias. Habrá paz mientras se entienda que esto no será un acto de generación espontánea, sino un constructo que parte por reconocer que sin justicia social el camino de paz es casi inabordable, donde el conflicto se comprende como un fenómeno constituyente de la sociedad, y por lo tanto es preciso construir un espacio social y legal en el cual los conflictos puedan manifestarse y desarrollarse, sin que la oposición al otro conduzca a la supresión del otro, matándolo, reduciéndolo a la impotencia o silenciándolo.

Este diálogo fue el primero del año, pero no el último, y debe llevarnos a una comprensión más profunda sobre como puede “parirse” la paz en Nariño, y sobre como afrontar los conflictos transformando su naturaleza hacia una fuerza creadora de posibilidades.  Conscientes, angustiosa y dolorosamente conscientes de la durísima realidad de los pueblos Nariñenses, pero con la mirada, el pensamiento, la palabra y la acción puesta en la construcción de una democracia que sea eficaz, participativa, continua, directa, una democracia que nos permita construir caminos de paz, reconciliación y convivencia.

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