El Peñol marca la primera gran ofensiva militar del gobierno De La Espriella en Nariño

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Siete presuntos integrantes del frente Franco Benavides murieron y cinco personas fueron capturadas. Aunque desde agosto ya se habían registrado operaciones, capturas e incautaciones contra esta estructura en Nariño, el episodio de El Peñol aparece como el primer golpe militar de gran escala y con muertos en combate reportado en el departamento durante la nueva administración.

En este municipio del norte de Nariño, donde desde hace meses las comunidades conviven con amenazas, explosivos, retenes ilegales y el temor provocado por la expansión de los grupos armados, una operación de la Fuerza Pública dejó uno de los balances militares más fuertes registrados recientemente en el departamento.

El presidente Abelardo De La Espriella confirmó este domingo 6 de septiembre que siete integrantes del frente Franco Benavides, perteneciente al Estado Mayor Central de las disidencias de las antiguas Farc, murieron durante operaciones militares desarrolladas en El Peñol. Otras cinco personas fueron capturadas.

El Ministerio de Defensa, citado por medios nacionales, agregó que doce personas resultaron heridas durante la operación y que las tropas incautaron un fusil M4, una pistola, ocho granadas de fabricación artesanal, 946 cartuchos de diferentes calibres, además de material documental que quedó en poder de las autoridades.

El mandatario presentó el resultado bajo una frase que parece condensar la nueva política de seguridad de la Casa de Nariño: “La ofensiva de nuestra Fuerza Pública no se detiene”.

Nariño entra en una nueva etapa de la política de seguridad

Lo ocurrido en El Peñol permite observar algo más que el resultado de un combate.

Desde su llegada a la Presidencia, De La Espriella ha prometido una política mucho más ofensiva contra las organizaciones armadas y el narcotráfico. Durante las primeras semanas se registraron principalmente capturas, operaciones judiciales, incautaciones y golpes contra las redes logísticas de estas estructuras en Nariño.

El operativo de El Peñol muestra ahora otra dimensión: el empleo directo de operaciones militares contra estructuras armadas en zonas rurales donde las disidencias mantienen presencia territorial.

La pregunta que comienza a abrirse para Nariño es hasta dónde llegará esa ofensiva.

Porque el departamento no enfrenta únicamente al frente Franco Benavides.

En distintas regiones confluyen disidencias, estructuras dedicadas al narcotráfico y organizaciones armadas que disputan corredores estratégicos hacia el Pacífico y la frontera con Ecuador.

Y en medio de esa disputa están nuevamente las comunidades.

El resultado militar de El Peñol puede convertirse en uno de los primeros símbolos de la política de seguridad de Abelardo De La Espriella en Nariño.

Pero su verdadero impacto no se medirá solamente por el número de muertos, capturados o armas incautadas.

Se medirá también por una pregunta que durante décadas ha acompañado al departamento:

¿podrá el Estado recuperar el territorio sin que las comunidades rurales vuelvan a pagar el precio de la guerra?

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