Son tantas situaciones que pasan en un instante de tiempo, que casi siempre no tenemos horario de pensarlas. La avasallante prisa es el enemigo más grande del análisis, junto a la sorpresa, de la cual no estamos preparados para una respuesta inmediata y termina siendo siempre la protagonista. Después queda el aprendizaje, muchas veces sobre las cenizas. Sin embargo cuando nos levantamos y alzamos la mirada, se aprecia que la vida sigue su curso y que para no tropezar sobre la misma piedra, entonces queda la lección y las diversas esperanzas.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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