Es cuestión de respeto y cultura ambiental.

Con todo respeto, ¿votaría usted por un candidato que desconozca EL ACUERDO DE ESCAZÚ?
De ser positiva su respuesta, no queda duda, y no es para ofenderse, usted se encuentra a la misma altura académica, intelectual y humanística de RODOLFO HERNÁNDEZ.
Este acuerdo define el destino del planeta TIERRA y aún Colombia no lo firma. Es una herramienta para la protección del medio ambiente y los derechos humanos, que busca garantizar, entre otros asuntos, el acceso a la Información, participación pública y acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales y facita el acceso a la justicia para casos por afectaciones al ambiente y además promueve la defensa de los derechos de las personas defensoras del medio en los países firmantes.
Este tratado da rumbo a las economías de los países por cuanto traza un modelo, cimentado en el respeto al medio ambiente, a los ecosistemas, a las poblaciones y culturas al mismo tiempo que prohíbe el deterioro de hábitats de especies animales y vegetales.
No conocer este tratado significa no tener interés alguno en el futuro de niños, jóvenes y adolescentes que se verán afectados por los daños generados por una economía que va en contravía de lo trazado y dispuesto por países cultos y civilizados.
En esta sola pregunta se ve el talante de un gobernante por la sencilla razón que su interés en asuntos ambientales define el modelo economico que aplicará en Colombia. No podemos continuar deteriorando nuestro medio ambiente, contaminando ríos y selvas, acabando con bosques y paramos. Nuestra vida depende de ello, de la importancia que en nuestras leyes tengan todos los sere sintientes y con plenos derechos a la vida.
En esta ocasión nos jugamos no únicamente un triunfo electoral, es el mismo destino del planeta y el futuro de nuestros hijos.
Necesitamos un modelo económico acorde con las nuevas filosofías ambientalistas. De no hacerlo nos condenamos por mano propia a la incertidumbre de un país rezagado de las políticas que rigen gran parte del mundo.
No podemos destruir nuestro trópico, acabar nuestra eterna primavera, Colombia merece un gobernante con visión y sentimiento de una economía ambientalista y productiva.

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