Fundadora y Directora del Liceo Niño Jesús de Praga, Rosalía Paz Ruiz, es el Personaje 10.

Por: Rosa Isabel Zarama

El Liceo Niño Jesús de Praga (Pasto) cerró sus puertas en 2010, luego de 55 años de ofrecer educación primaria a cientos de niñas y niños que moraban, principalmente, en el centro de la cuidad y que recibieron una educación esmerada por parte del equipo docente. Este es un reconocimiento a la maestra que fundó esa institución.

Rosalía Paz Ruiz (Pasto, 1902-1976), nació en el hogar formado por Sergio Paz y Georgina Ruiz. El esfuerzo de don Sergio por darles una esmerada educación a sus descendientes dio frutos: Ildefonso fue una destacada figura de las letras en Pasto, ejerció como escritor, periodista y dueño de la Editorial Cervantes que funcionó, aproximadamente, entre las décadas de los cuarenta y sesenta.

Adelantó su educación inicial con las religiosas franciscanas y, posteriormente, estudió magisterio en la Normal de Occidente de Pasto. Comenzó su vida profesional en el colegio San Juan Bosco y fue profesora de la Normal de Occidente. Su vocación musical se consolidó en la Escuela de Música de la Universidad de Nariño, donde fue conocida como una destacada pianista.

El anhelo de Rosalía Paz por fundar un liceo para la formación primaria de niños y niñas lo hizo por el profundo amor que sentía hacia los infantes, estimulada por la solicitud de numerosos padres de familia. Su filosofía educativa se basaba en el amor a Dios y en la devoción al Niño Jesús de Praga, formó a sus alumnos en valores cristiano y en el amor al estudio. Era una directora estricta. Este proyecto lo adelantó con las señoras Nelva Palacios y Alina Benavides de la Espriella. Inicialmente, arrendaron un pequeño espacio en la carrera 27 No. 16-74. Pero, al poco tiempo y en solitario continúo con su misión educativa. Para ello, solicitó un préstamo con el que adquirió una amplia casa republicana ubicada en la calle 18 no 22-69, con un patio central y un solar que adaptó para su propósito.

En ese espacio funcionó el liceo Niño Jesús de Praga, apostó por una educación mixta en una época en donde la mayoría de instituciones educativas eran femeninas o masculinas. En el primer piso hacia la calle hubo dos locales comerciales independientes del área educativa. Las aulas se distribuían entre las dos plantas, en la parte interna del primer piso se hallaba el patio central, los baños y el enorme solar enladrillado que era la delicia de los estudiantes en donde jugábamos a nuestras anchas. En el segundo piso se encontraba la oficina destinada para la secretaría y la dirección, la tienda y una pequeña habitación que funcionaba como enfermería. Para los ex alumnos un recuerdo imborrable de esa institución fueron los grandes pupitres de madera pintados de color verde claro. En el segundo piso también se encontraba un apartamento independiente en donde la rectora residió con su hermana Cecilia.

Su amor por la música lo transmitió a sus alumnos, a quienes enseñó el himno del colegio que compuso su sobrino Juan Bosco Salazar, canciones infantiles y cantos religiosos, interpretaciones que Rosita, y que posteriormente, un profesor, acompañaban en el piano.

Rosalía Paz Ruiz consolidó su proyecto educativo con la colaboración de varias personas. En los primeros años fue profesora la poeta Emma Inés Medina. En las décadas del cincuenta y del sesenta su mano derecha fue Mercedes Delgado Folleco, amiga y compañera de la Normal de Occidente, quien se desempeñó como secretaria del Liceo. “Michita Delgado”, nombre que recibía de sus allegados, se ganó el cariño de quienes la conocieron por su don de gentes e inteligencia. Desde finales de los años sesenta, Mercedes Eraso Enríquez se desempeñó como profesora y secretaria, junto con la profesora María del Carmen Muñoz Lara quienes fueron sus incondicionales colaboradoras, cumpliendo sus obligaciones con un alto sentido del deber.  Al morir Rosalía Paz, por unos pocos años Mercedes Delgado se puso al frente del Niño Jesús de Praga; la reemplazó María del Carmen Muñoz Lara y finalmente, Mercedes Eraso, siguiendo las directrices que dejó su mentora Rosalía Paz, dirigió el Liceo por varios lustros hasta 2010, fecha en que fue cerrado.

Rosita desarrolló muchos talentos: le gustaba estar informada de los sucesos nacionales, por eso, leía el periódico diariamente. Cocinaba bien, le gustaba la mesa bien servida, era una hábil tejedora, bordadora, además pintaba en acuarela y dibujaba. Soltera y sin hijos, su gran aporte a la sociedad pastusa fue el Liceo en donde se formaron cientos de estudiantes, varios de ellos becados, generaciones que recordamos con cariño a sus directoras, a los maestros y la buena formación que recibimos en el Liceo Niño Jesús de Praga.

Este perfil fue posible escribirlo gracias a la colaboración de las siguientes personas: su sobrina María Teresa Salazar de Rincón, Juan Bosco Rincón, Mercedes Eraso Enríquez, María del Carmen Muñoz Lara, Ivonne Eraso, Mónica Rincón Salazar, María Antonieta Zarama Rosero y José Menandro Bastidas.

 

 

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