Sería en mis vacaciones de 1989 cuando por primera vez me acerqué a Diario del Sur, en Pasto, con todas las angustias y las prevenciones del “escritor” que ha comenzado sus escarceos literarios. Hacía diez años vivía en Medellín y acababa de ganar un par de premios literarios nacionales, uno en poesía y otro en cuento. Llegaba con unos inmensos deseos de escribir algo que me exorcizara del fariseísmo que había generado un hecho natural: el volcán Galeras se había reactivado. La ceniza, los temblores y los rugidos –decía la prensa- eran el pan diario. Desde el centro del país, no sólo el indiferente gobierno sino quienes manejan el poder político y económico comenzaron la hipócrita letanía de la conmiseración hacia mi región, al tiempo que quitaban la ayuda económica. Se cortaron los créditos comerciales y la financiación de los bancos. De ahí en adelante, los negocios se harían al contado, fue la consigna.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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