Gobernanza comunitaria de los medios de vida.

“El mundo no gira alrededor de los inventores de nuevos ruidos,

sino en torno de los inventores de valores nuevos,

 y gira en silencio”

Gonzalo Arango  – Manifiesto Nadaista al Homo sapiens

La crisis climática exhibe las debilidades y oportunidades en el modelo que actualmente tiene Colombia para la gestión ambiental.  El Sistema Nacional Ambiental (SINA) es un cumulo de instituciones que hacen agua en la mayoría de las tareas fundamentales que la Constitución les ha encargado a través de la Ley 99 de 1993[1], eso puede verse en el territorio, y en las evaluaciones que se han hecho al sistema [2][3].

Es evidente a nivel territorial que las capacidades del SINA son débiles, poco articuladas y pobremente financiadas, hace falta tener el asomo de una buena idea desde la sociedad civil para optimizar algún sistema de gestión para recibir de cualquier institución del SINA un rotundo “no hay suficientes recursos” que aplican para el talento humano, para el financiamiento, logística o lo que sea.  Actualmente, comunidades indígenas, organizaciones campesinas, afrodescendientes o Romm se organizan para optimizar la gobernanza comunitaria de estos sistemas.

Es el caso del Comité Ambiental del Corregimiento de Cabrera, una organización compuesta mayoritariamente por jóvenes mujeres dispuestas a liderar en sus veredas el Programa Comunitario de Educación Ambiental (denominado normativamente Proyecto Ciudadano de de Educación Ambiental).  En este proceso con la articulación estratégica de la oficina de educación ambiental de CORPONARIÑO, CATINAR, la Corregiduría y Raíz Fuerza Natural S.A.S, se ha concluido la fase de diagnostico comunitario de impactos ambientales sobre el agua.

La comunidad de Cabrera se convocó como participante de los Cine Taller: Memorias del Agua, estrategia de investigación y acción participativa del PROCEDA,  ha creado sendos mapas de conocimiento sobre el pasado y presente del recurso hídrico, y los principales impactos que el ser humano adelanta sobre este recurso.  La contaminación con productos agrotóxicos y residuos solidos, así como la deforestación y el vertimiento de aguas residuales domesticas son los impactos que más le preocupa a la comunidad.

Es con la formación de cuadros locales de gobernanza comunitaria de los sistemas de sustento a la vida que podremos afianzar un camino posible para para una reforma integral al SINA.  La gobernanza comunitaria garantiza el empoderamiento de los actores territoriales en el control, seguimiento y conservación de pilares del sistema de sustento de vida como es el agua y el bosque.  Además, este modelo, cada vez más común en el departamento, reaviva el amor social por lo público, transformando nuestra cultura delegataria heredada de la representatividad que hoy asfixia a la democracia, tal como lo evidenció el Proyecto de Ley que buscaba alargar el periodo del Presidente y los Congresistas, en una cultura de participación continua, como diría el profesor Dominique Rosseaue en su libro Radicalizar la Democracia, o en una democracia directa como diría el visionario maestro Jorge Eliecer Gaitán.

Será mañana o pasado que la institucionalidad ambiental se de cuenta de que el resultado más eficaz para la gestión ambiental será la que vaya volcando estas capacidades/responsabilidades a las comunidades, abaratando el gasto público, y fortaleciendo en la practica la responsabilidad socioambiental de los ciudadanos en Nariño.  Esto costará algunas rupturas de relaciones de poder, y algunas canas para los “funcionarios” que hoy se niegan a entender el tiempo que vive la nación y el departamento por miedo a perder sus privilegios o sus cuotas burocráticas y clientelistas, pero la gobernanza comunitaria es un modelo que como el agua, va abriéndose paso, callada y constantemente.

Ejemplos relucen en toda la América Latina y en Colombia. Así el caso del Manejo Forestal Comunitario a través de los Programas de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques.  En este sentido, Perú ha viabilizado hace 7 años un modelo de concesiones de manejo de bosque natural que hoy es un modelo exitoso a nivel regional y que tiene en manejo sostenible, 1.200.000 hectáreas de bosques naturales.  Así también, la gestión comunitaria del agua, por ejemplo para el departamento de Nariño, tiene ejemplos muy valiosos que nos van mostrando sendas con mejores resultados que los esperados con el SINA.

 

Ñapa: uno de los productos más bellos de los talleres comunitarios en Cabrera es el siguiente metarelato que involucra las memorias de mayores y adultos de nuestro corregimiento, escrito por la licenciada en Artes, Paloma Delgado.

Memorias del olvido acuático que seremos.

Mis abuelos son las montañas, ellos son sabios y llevan sobre sus hombros enormes ruanas verdes.  Debajo de ellas siempre tienen la respuesta a todo: desde la planta precisa para mis dolencias, hasta unas maravillosas tierras que son hogar de osos andinos, pavas, aves rapases y chucúres.

Cuando se observa a los abuelos con sus imponentes sombreros grises, tod@s sabemos que es el llamado a resguardarse porque se viene un aguacero, no en vano dice el dicho “Galeras tapado, pastus@ mojad@”.  Un día de esos recibí la invitación para recorrer las dos quebradas más grandes de mi territorio.  Empecé caminando por la que pasa cerca de mi casa, todos la conocemos como “río duarte”; al principio, dentro de ella había muy poca agua y mucha basura, de vez en cuando salían unas aguas extrañas y malolientes de entre las rocas, no me gustaba ese olor porque nos indicaba que todo ahí estaba dejando de ser puro.  Empecé a correr aguas arriba hacia donde estaban mis abuelos, pero cada vez era más difícil seguir corriendo, como ya había más agua, comencé a nadar intensamente, unas truchas que pasaban por ahí me dijeron que ya estaba cerca de llegar “al playón”, que es de donde sale gran parte de todo el agua, pero que si quería ellas podrían guiarme hasta la planada, que es de donde nace “su hogar” como ellas lo llaman.

Así lo hicimos, aunque antes de seguir avanzando me pidieron el favor de pasar un recado a unos amigos del agua, al llegar ahí no encontré ni ranas, ni sapos, ni libélulas, a nadie, todos se habían ido porque el ojo de agua que me habían dicho que buscara, ya no estaba. Regresé con la triste noticia, mis nuevas amigas se lamentaron, pero estaban seguras de que los volverían a encontrar, pues sabían de la existencia de más nacederos de agua regados por estas tierras.

 Y después de todo llegué finalmente a la cabeza de uno de mis abuelos, él me dijo que estaba lista para visitar un lugar lleno de magia y vida, yo no entendí en el momento, pero mientras más nos acercamos allá, se hacía cada vez más frío, y casi no se miraba nada por la espesa neblina que transitaba por ahí. De repente tropecé con alguien y me acerqué para disculparme, él sólo me sonrió y siguió de pie ahí, en medio de la nada, mi sorpresa fue grande cuando la niebla se dispersó y pude ver a todos los frailejones, guardianes que cuidaban del lugar.

Yo debía estar sobre algo muy importante, así que pregunté en dónde estábamos, entonces cerré los ojos y sentí como el agua corría por los suelos, como goteaba de cada planta y como hasta en la misma brisa el agua bailaba y se dejaba seducir por la suavidad del viento.  Camine un poco más y me di cuenta que mi abuelo se había ido, pero no estaba sola, ahora estaba sobre la ruana del abuelo páramo, quien me entregó unos deliciosos frutos de mortiño para que me alimentara.  Después de escuchar sus historias del duende y la viuda, me bajé por la otra quebrada, La Pila le llamamos los humanos. Allí había muchísima agua y me sentía en una montaña rusa por la fuerza de la corriente, hasta que llegué a un potrero que era abrazado húmedamente por el brazo de esta quebrada  que lo atravesaba, miré muchas vacas, y algunos conejos, estaba emocionada, y sorpresivamente pase de la emoción a la conmoción, sucedió algo inesperado, caí en unas rocas y el agua desapareció, ya no estaba, voltee, mire, salte, grite y llore, y el agua no estaba.

Preocupada le pregunté a la gente si sabía dónde había ido el agua, pero ya no lo recordaba, me fui por todas las veredas y de lo que pude ver, había muchas situaciones parecidas, en donde el agua había sido llevada dentro de la tierra, por unos tubos que solo servían a sus dueños.

Quise contarles a las quebradas lo que estaba sucediendo, pero, ¿cómo iba a hacer para reunirlas? Seguí bajando hasta que llegué a los límites de mi territorio y miré como muy tristes las quebradas se abrazaban, y entendí que hacia donde iban, no volverían a ser las mismas aguas que nacieron bajo las verdes ruanas y los grises sombreros de los abuelos que nos miran con tristeza ante nuestra inconciencia y nuestro doloroso dejó para con el agua, fuente de vida.

 

[1] Por la cual se crea el Ministerio del Medio Ambiente, se reordena el Sector Público encargado de la gestión y conservación del medio ambiente y los recursos naturales renovables, se organiza el Sistema Nacional Ambiental, SINA, y se dictan otras disposiciones.

[2] Ver Evaluación SINA 25 años  de Fundación Natura y el Foro Nacional Ambiental o la Evaluación a la Gestión del SINA realizada por la Procuraduría General de la Nación y el Instituto de Estudios del Ministerio Público en 2020.

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