Grafiti, arte, queja y lamento en las paredes

El grafiti es una expresión artística que reúne también complejos elementos sociales

Como porción de una propuesta que se comenzó a gestar a finales de los 90, pero que bien podría llamarse neocultura o cultura del nuevo milenio, el grafiti es una forma de expresión artística que combina formas, colores y mensajes y que se manifiesta en la calle, en lugares públicos y que aún no pierde del todo el carácter un tanto oculto, clandestino.
De su historia apenas se tienen algunas precisiones y coincidencias que llevan a ubicar su origen a mediados del siglo pasado, aunque con varios antecedentes centenarios y de más atrás.

Pedagogía sobre el grafiti

Para entenderse en el aula de clase, el profesor que quiera plantear este tema debe comenzar por hacer hincapié en que a través de la expresión que recurre a los mensajes plasmados en muros, se enmarca la definición básica del grafiti (así se conoce en Latinoamérica, aunque para la Real Academia Española de la Lengua es más válido grafito.
Pero su postura, en esta ocasión, ha sido derrotada por la vox populi). Este concepto se ha mantenido y sus aplicadores sostienen la tradición. Sin embargo, tanto la forma como el fondo experimentan procesos consecutivos de transformación, con nuevas influencias y otras no tan nuevas, pero recargadas de energía y color.
El mensaje es el que se encarga de rubricar su encasillamiento como parte de las nuevas culturas urbanas.

Expresión sociocultural de los jóvenes

Sus exponentes son por lo general jóvenes que comenzaron a hacer sus trazos en los cuadernos escolares y luego empezaron a experimentar en muros de sus viviendas y del vecindario, antes de arriesgar sus primeras experiencias a cielo abierto, posiblemente con poca luz y a veces clandestinas.
Todos quieren contar algo, expresar, mostrar algo que llevan en el interior y que sólo es válido si quien lo visualiza es la gente de la calle, la que pasa por allí y se detiene aunque sea unos segundos a mirar y luego se marcha, de pronto con un pensamiento al que llega tras digerir de afán lo que estaba en una pared.

 

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Más allá de las palabras

En efecto, de lo que en un momento nació como palabras escritas por gente que no tenía otro lugar dónde hacerlo, casi siempre alegorías o ataques de corte político; que con el paso de los años y atendiendo coyunturas sociales o culturales, se convirtió en espacio y oportunidad para la reflexión, de pronto superficial, de pronto profunda, pero eso sí, cargadas de humor de doble sentido y picaresca, fue dejando atrás la palabra y su sentido, para convertirse poco a poco en un modelo de expresión artística, de gran impacto visual y también social (esto último en Europa o en Estados Unidos, inicialmente), que en ningún momento ha perdido su característica de espacio de expresión, en especial de descontentos, lamentos y desafíos.
Hay mucha disposición entre sus practicantes para la evolución artística, con la utilización de nuevos materiales y tonalidades en los colores.
También hay una búsqueda de lenguajes y formas de expresión, con un proceso de retroalimentación entre los grafiteros, que por supuesto ya no tiene fronteras.

Grafiti, técnica o arte

En Bogotá, Colombia, algunos eventos como la Feria del Libro, dan la oportunidad a los admiradores de esta forma de expresión artística y a los estudiantes de diseño y publicidad en las universidades locales, de estar muy cerca de una buena porción de los más asiduos exponentes del grafiti en esta ciudad y en otras partes del país.
Hace poco estuvo nada menos que Madc, una grafitera alemana reconocida en todo el mundo, que viaja precisamente llevando muestras de su capacidad artística y de mensajes que oscilan entre lo suave y delicioso, hasta lo contundente y severo.
El encuentro sirvió para reconocer que efectivamente la cultura del grafiti ya se ganó un espacio y reclama nuevas opciones para desplegar el mensaje que quieren mostrar en países como Colombia, México o de toda Latinoamérica, al estilo de lo que ya se vive en otros lares. Muchos de estos jóvenes ya están imbuidos en un sentimiento verdaderamente artístico; para otros es una técnica en evolución. Lo cierto es que a esto, ya no lo detiene nadie.

 

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