El cannabis o la marihuana ha sido considerada en la mayoría de países como una planta alucinógena, cuyos efectos crean adicción, cambios de humor en quienes la consumen y tendencia a consumir otras sustancias, siendo una planta ilegal en la mayoría de ello. Pese a realizarse un número significativo de estudios en donde se demuestran las potencias medicinales en pacientes terminales, generalmente de cáncer, aún existen demasiados prejuicios e interese políticos, económicos y de salubridad pública para que exista una legalización mundial respecto a su uso.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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