Huelga por el agua y por….

Por: Alberto Quintero Arturo

Definitivamente la naturaleza en su recia remesón contra el depredador más grande que pueda existir en su contra, que es el ser humano está en HUELGA POR EL AGUA y EL ECOSOTEMA. Cada vez escuchamos y miramos como nos está pasando la cuenta de cobro por la irresponsabilidad y la indiferencia con que la venimos tratando.

Estamos padeciendo en Colombia consecuencias insospechadas por estos días, podríamos decir que en el 70% del país hay sequía, los más afectados son los departamentos de Tolima, Huila, Santander, Atlántico, Bolívar, Magdalena, Córdoba, Guajira, no fue suficiente la negativa experiencia que se propagó en Casanare donde murieron más de veinte mil chigüiros, sino que hoy somos testigos de la mortandad de cerca de 25 mil cabezas de ganado en la costa Caribe colombiana, los cultivos de arroz se han perdido en un 48 %.

 

La mitad del territorio de Colombia está en proceso de severa desertificación es decir, la erosión del suelo es de 49 millones de hectáreas de la superficie de todo el país. Ahora, el hecho de que en nuestra región no tengamos acentuada severamente esta problemática sigamos siendo indiferentes adoptando medidas para contrarrestar estos efectos del cambio climático.

 

Tenuemente la institucionalidad local y regional empezó a advertir coyunturalmente el advenimiento de esta problemática, la que necesita establecer una permanente y decidida promulgación de información, generando conciencia pública ambiental y ecológica.

 

El agua se está acabando poco a poco y los nariñenses no podemos contribuir en la destrucción del ecosistema, si continuamos afectándolo con  costumbres absurdas, que no son nuestras como el desperdicio de agua el 28 de diciembre y el juego con espumas carnaval que destruyen la capa de ozono, seguiremos caracterizándonos por la ingenuidad de los inocentes para no utilizar otro calificativo.

 

La memoria colectiva de nuestros conciudadanos debe tener claridad y conciencia de lo valioso que es el agua y no es para jugar o desperdiciarla. El agua vale más que el oro, el agua es vida, el agua sirve para cultivar la tierra que produce nuestros alimentos, sin agua, ni alimentos  podremos vivir, debemos cuidarla como el tesoro más preciado. No puede ser que las nuevas generaciones sigan pensando que el agua, es para jugar. Muchas veces los incautos argumentan: es un solo día, lo mismo ocurre con el carioca o espuma carnaval. No dimensionamos la gravedad de nuestras equivocadas costumbres.

 

“¡La naturaleza nos cambia o nos cambia si no cuidamos el agua y el ecosistema!”. Habrá penas para alcaldes y gobernadores que permitan desperdicio de agua según nuevas normas.      

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