Invertir en ciencia

29 visitas

Compartir artículo en:

Hace 20 años la CEPAL desarrolló un informe sobre ciencia en la región cuyo diagnóstico fue: “América Latina y el Caribe aún se encuentra muy rezagada en comparación con otras regiones del mundo en términos de investigación y desarrollo. Mientras Estados Unidos, Japón y la República de Corea invierten en este rubro entre 2,5 y 3 puntos de su producto interno bruto (PIB) y la Unión Europea cerca de 2 puntos, nuestro continente en su conjunto destina apenas 0,5 puntos del PIB”.

No hace falta devanarse los sesos para concluir que ningún país del área ha avanzado al respecto. Los dos más grandes, Brasil y México, exhiben sus actuales Gobiernos, un déficit lamentable. En Brasil el Ministerio de Economía bloqueó 1,7 mil millones de dólares en el presupuesto de 2022 de varios ministerios, entre ellos el de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI). En México los recortes se anuncian para 2024, siendo medio ambiente, y ciencia y tecnología, entre lo más recortado, concretamente un 11.4%.

En nuestro país la presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Helena Groot, envió una carta a Presidencia solicitando aumentar la inversión en estos temas. Solicitó, además, promover la investigación en la educación superior, pues según las cifras expuestas, Colombia destina solamente 1,48 dólares por habitante al año para este ministerio y la inversión total en investigación llega a 27 por habitante al año.

Según recoge el diario La República, la petición coincide con la visión teórica del Gobierno, pero critica su falta de concreción. Por ello propone vincular la educación universitaria con la investigación y el desarrollo de laboratorios, e incluir el tema de ciencia, tecnología y educación en las mesas de negociaciones de paz. Y en cuanto al presupuesto, propone un proyecto de ley para garantizar una asignación presupuestaria sostenida para la ciencia y tecnología a lo largo de los próximos 20 años.

Esta solicitud va en consonancia con lo planteado en la reciente Audiencia Pública “Pacto Nacional por la Ciencia, la Tecnología y la Innovación”, realizada en el Congreso de la República el 27 de julio. Allí la encargada de la Oficina de Innovación Educativa con Uso de Nuevas Tecnologías, Liliana María Guaca, manifestó la necesidad de trazar estrategias para la formación integral con los Centros de Interés en Ciencia y Tecnología.

El problema es que la mayoría de estos propósitos pasan por acuerdos, diálogos y enlaces con diferentes organismos. Y allí la actual Ministra falla. Parece haber un sentimiento unánime en el sector científico que la manera como está llevando las cosas la Ministra de Ciencias, Yesenia Olaya Requene, no es la más adecuada. Independientemente de las presuntas irregularidades por nombramientos al interior del Ministerio y por supuestos maltratos laborales, la Ministra brilla por su falta de autocrítica y una tendencia a echarle la culpa a los demás; y quienes trabajan con ella están desesperados.

Sería una pena que este Ministerio que costó tanto construir como una evolución del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colciencias, dé un paso atrás. Eso iría en contra del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que se planteó con su creación y fue adaptado a la política económica y social del país. Y, por supuesto, iría en contra del futuro de Colombia.

Uno de los investigadores en ciencia más destacados de Europa, el español Nazario Martín, de la Universidad Complutense, define la importancia de invertir en ciencia en un país con una fórmula simple: “Cuando se invierte un euro en ciencia, se revierten siete”. El doctor en biología de la Universidad de Barcelona, Carlos Buesa, afirma por su parte que el desarrollo científico tienen que basarse en inversión pública y transferencia a las empresas. Por eso es tan importante “buscar sinergias entre la investigación pública y la iniciativa privada, y las empresas tienen que tener claro que si no se suben al tren de la investigación no tienen futuro”. Y eso también está fallando en Colombia.

En una columna reciente en el diario El Tiempo, el exrector de la Universidad Nacional, Moisés Wasserman, recuerda que en el presupuesto de la nación para 2024, el penúltimo lugar lo ocupó Minciencias: “Algo menos de 400 mil millones, el 0,08% del presupuesto total. Trae una rebaja de 18% con respecto al de 2023… ¡Un poco más de 90 millones de dólares para un país con 50 millones de habitantes! El presupuesto del NSF americano, una de las muchas agencias financiadoras, la que sustenta principalmente investigación básica, es 130 veces mayor. Cualquier universidad americana o europea de medio pelo multiplica por diez nuestro presupuesto nacional”.

La queja tiene toda validez y más con el planteamiento de la Ministra que justifica esta asignación aduciendo que el dinero también entra por otras vías como los beneficios tributarios a las empresas y el Sistema General de Regalías. Wasserman es enfático al respecto: esta “adición al presupuesto de ciencia es sólo una operación contable para aparentar mayor inversión, sin efecto real en el sistema”.

Y dice: “Las investigaciones científicas surgen de la idea de una persona o de un grupo pequeño. Deben hacerse exploraciones y luego, poco a poco, un escalamiento. Ese proceso tampoco es financiable con regalías. El sistema propuesto por el Ministerio no entiende el proceso de generación de conocimiento y de invención; sin quererlo, está en contra de las nuevas ideas y promueve la imitación; espanta a nuestros investigadores, que huyen a otros lugares, y limita a los profesores universitarios”.

Igual de claro lo expone la empresa mexicana Enphoque, especialista en desarrollo de estrategias de alto impacto, innovación y nuevos modelos de negocio: Para obtener los mejores resultados en la inversión en ciencia, tecnología e innovación, es importante considerar las mejores prácticas internacionales. Estos son:

Incentivos fiscales y financieros… en Canadá, el Programa de Investigación Científica y Desarrollo Experimental (SR&ED) ofrece un crédito fiscal reembolsable del 35% sobre los gastos de investigación y desarrollo elegibles.

Asociaciones público-privadas… en Singapur, la Agencia para la Ciencia, la Tecnología y la Investigación (A*STAR) trabaja en conjunto con empresas y universidades para financiar proyectos de investigación y desarrollo en áreas como la biotecnología y la informática.

Fomento del emprendimiento tecnológico… en Israel, el programa Yozma, creado en 1993, ofreció incentivos fiscales y financieros a empresas de capital de riesgo que invirtieron en empresas emergentes de tecnología, lo que llevó a la creación de muchas nuevas empresas exitosas.

Formación y educación en ciencia y tecnología… en Finlandia, el sistema educativo se enfoca en la enseñanza de ciencia y tecnología desde la educación primaria, lo que ha llevado a un gran número de estudiantes que estudian ciencia y tecnología en la universidad y se convierten en líderes en la investigación y desarrollo.

Creación de ecosistemas de innovación… en Suiza, el BIOPÔLE LAUSANNE, es un parque de investigación y desarrollo que promueve la colaboración entre empresas, lo que ha llevado a la creación de nuevas tecnologías y negocios.

Y yo me pregunto ¿estamos cada vez más cerca o más lejos de todo esto?

Comentarios de Facebook

SOBRE EL AUTOR

Compartir en:

NOTICIAS RECIENTES

PAUTE CON NOSOTROS

ARTÍCULOS RELACIONADOS