Dilema ético del gerente público

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“Un Gerente Público no puede tener dilema ético, en tanto, su actuación está guiada por los principios con los que se ejecuta la función administrativa pública, ese juicio que se le hace a dichos valores debe expedir un resultado o indicador neutral, no se permite disyuntiva o duda alguna, ni siquiera razonable.

Mantener la conducta por parte de los servidores públicos dentro de los parámetros que exige la ética de la función administrativa no se puede convertir en un objetivo desafiante, es como si las actuaciones estuvieran enmarcadas en el límite, por lo que, se puede materializar un riesgo con alto impacto, que se interprete como una actuación intencional.

La jerarquía de los objetivos del negocio está definida en la visión, misión y objetivos de la organización, los cuales tutelan, defienden y contribuyen en un determinado logro, los resultados superiores por los cuales trabaja la institución. Los niveles estratégicos deben consolidar indicadores e implantar sistemas de información gerencial, mediante un cuadro de mando, tablero de control, tecnológico o manual para monitorear el estado del desempeño organizacional, utilizando seguimientos y tendencias tempranas, que permitan explicar el estado de los indicadores para poder lograr los objetivos propuestos.

Decidir qué  tanto una organización publica es considerada ética, por la conducta de sus servidores, es una responsabilidad social que deben enfrentar los gerentes públicos, por ser quien está al frente de su organización y dirección; quienes dirigen, están obligados a influir en las metas, acciones y conductas de todos los servidores en función de los objetivos organizacionales.

Para un gerente público ser ético, solo necesita, interpretar los principios, valores y creencias que definen las buenas y malas prácticas en decisiones y comportamientos, por lo que para tomar las decisiones se necesita considerar, tanto, al proceso como a quien afecta el resultado.

Es tarea institucional el desarrollo moral y ético a partir de comprender las características individuales de las personas que trabajan para la organización, porque se cree que los individuos llegan con un conjunto de valores personales relativamente afianzados, los cuales representan convicciones básicas sobre lo que es correcto e incorrecto.

El nivel de interpretación de los principios de la función administrativa pública se debe conservar sin importar la opinión de la mayoría, se trata del convencimiento personal en cumplimiento de las obligaciones con las que se está de acuerdo en lo correcto. Los gerentes públicos no pueden dudar, sobre el uso y aplicación de los bienes públicos; la ética pública, significa comportase abierta y honestamente para conservar la fe y la confianza del público en lo público”. (Docente Esap – Director Territorial Antioquia – Wilmer Medina).

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