Jeisson, el autista que quiere ser periodista.

-La Universidad local está en la obligación moral de hacerle realidad su sueño-

«Estamos convencidos, por tanto, de que las personas autistas tienen su lugar en el organismo de la comunidad social. Cumplen bien su papel, quizás mejor que lo que cualquier otro podría hacerlo, y estamos hablando de personas que en su infancia tuvieron la mayores dificultades y causaron indecibles preocupaciones a sus cuidadores»
Psiquiatra Hans Asperger

Hace algunos años hice pública la historia de Jeisson, en aquel entonces un estudiante de último año de secundaria diagnosticado con autismo cuyo sueño es continuar estudios de periodismo en una universidad local. A diario lo vemos por las calles de Pasto vendiendo su mercancía en su afán de obtener algunos ingresos para poder continuar sus estudios en la UNAD. Hasta el momento han sido vanos los llamados a nuestras instituciones superiores que le permita continuar sus estudios.

Su familia, de escasos recursos económicos, no puede costearle esta carrera a pesar de las facultades innatas de Jeisson para escribir y desenvolverse en el ámbito de las comunicaciones, no en vano es editor de un periódico que hace y forma manualmente, El Independiente, y de su grandes e inmensos conocimientos sobre la historia del periodismo en Colombia.

Colecciona revistas y periódicos y habla de cada una de ellas con una propiedad excepcional y desconcertante. Es una biblioteca ambulante de nombres, fechas, lugares y aconteceres periodísticos, quién mejor que él para estudiar Comunicación Social dando rienda suelta a su inclinación profesional y humanística, pero desgraciadamente la incomprensión social, las limitaciones económicas y la falta de sensibilidad social lo condenan a ser un autista más que encerrado en su casa y sin asistencia profesional adecuada corre el riesgo de agudizar sus síntomas y sumirse en una oscura noche de la cual no regresará jamás.

Hans Asperger, siquiatra y pediatra, descubrió que los autistas son unos genios desaprovechados, unas canteras de saberes y datos que pueden ponerse al servicio de la sociedad; seres que fácilmente pueden adaptarse a las exigencias académicas y universitarias y, más tarde, laborales y profesionales. Sus estudios permitieron demostrar que esta discapacidad no es óbice para construir futuro o realizar sueños; esas limitaciones las pone la sociedad cuando les niega el desarrollo de sus potencialidades condenándolos a un ostracismo mental, académico e intelectual, en consecuencia es obligación moral y legal de esa sociedad velar por el bienestar de este grupo poblacional que, muchas veces, es incomprendido y abandonado a su suerte.

En lo referente a Jeisson puedo afirmar que es un excelente comunicador, un magnifico escritor y una nobleza de persona, sensible, honesto, diría yo literal y sumido por entero en ese periodismo que sueña con ejercer en un futuro muy lejano. Pero ni sociedad ni Estado parecen entender que para lograrlo requiere de tejidos afectivos y solidarios por cuanto su familia no cuenta con los recursos que le permitan cristalizar sus sueños.

El deseo más profundo es ver a Jeisson estudiando eso que tanto le gusta y lo apasiona, no abandonarlo a su suerte, permitirle la oportunidad de asistir a una universidad que le permita alcanzar su sueño de ser periodista. Y para ello acudo a la generosidad de amigos, de conocidos, de simpatizantes, de personas sensibles y solidarias que con su aporte económico impulsen ese gran anhelo académico que le permita ser diferente sin sentirse extraño, raro o solo.

No dejemos solo a Jeisson, debemos procurar rodesrlo en su sueño y conseguir los recursos necesarios para apoyarlo en su proyecto. De paso sensibilizaremos a los integrantes del Congreso de la república para que se legisle al respecto y se apruebe “La ley Jeisson” que permita que los autistas de Colombia puedan cursar estudios superiores en nuestras universidades públicas. Usted puede hacer la diferencia, con poco, con mucho, ¡con amor…!

De paso los invito a ver una bella película sobre autistas “Mozart y la ballena” que nos permite entender ese distante y desconocido mundo de los autistas que nos obliga a una reflexión.

Estoy seguro que lo lograremos, que entre usted y yo podemos hacer de la vida de Jeisson una experiencia única, inolvidable e irrepetible. Si esta mano llega a sus notas no desperdicie la oportunidad de ponerse en paz con la vida, con esa energía eterna y con la humanidad. Entre todos cambiaremos un destino y obligaremos a una sociedad a repensar sus políticas con la población autista de Colombia.

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