Nuestro destino no está escrito en las estrellas, ni en manos de astrólogos o chamanes, está en buena medida en nuestros propios genes. De allí que conocer su comportamiento, manifestaciones o expresiones, es un paso monumental hacia la comprensión del “secreto de la vida”. La biología molecular como ciencia auxiliar de la medicina, abrió nuevas perspectivas para la investigación y la comprensión de los fundamentos genéticos de la existencia
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