La mujer en el gobierno del cambio.

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Como padre de seis hermosas e inteligentes hijas y como miembro de la izquierda durante más de 50 años, he acompañado la lucha por los derechos de la mujer, sin importar su raza, credo, ideología o cualquier otra razón o argumento, consciente de que sus luchas y reivindicaciones son universales. Ellas han enfrentado poderes que siempre han intentado conculcar sus legítimos derechos a la vida, igualdad y, sobre todo, a la maternidad.

La mujer no la ha tenido fácil. En sus gestas, han enfrentado la discriminación, el marginamiento, la violencia y todo tipo de vejámenes, principalmente por regímenes de derecha, pero también por aquellos que, desde la izquierda, desconocen los derechos de la mujer, como el Sr. Gobernador de Nariño, profesor Luis Alfonso Escobar.

La mujer, en su larga lucha por la defensa de sus derechos, ha logrado que la comunidad internacional reconozca sus reivindicaciones. En el Convenio 183 de la OIT del año 2000, se recopilan: “La Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (1979), la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (1989), la Declaración de Beijing y Plataforma de Acción (1995), la Declaración de la Conferencia Internacional del Trabajo sobre la igualdad de oportunidades y de trato para las trabajadoras (1975), la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento (1998), así como los convenios y recomendaciones internacionales del trabajo destinados a garantizar la igualdad de oportunidades y de trato para los trabajadores y las trabajadoras, en particular el Convenio sobre los trabajadores con responsabilidades familiares, 1981, y la necesidad de brindar protección al embarazo, como responsabilidad compartida de gobierno y sociedad, relacionadas con la revisión del Convenio sobre la protección de la maternidad de 1952″.

Todas estas disposiciones son violadas por el gobernador de Nariño al declarar el despido de la Dra. Diana Paola Rosero Zambrano, directora del Instituto Departamental de Salud de Nariño (IDSN). De igual forma, el profesor viola las normas que protegen a la mujer en el país, las cuales iniciaron con la Ley 53 de 1938, la Constitución de 1991 en sus artículos 42 y 43, además de una variada jurisprudencia de la Corte Constitucional que ratifica que en el país ninguna mujer puede ser despedida estando en estado de gestación.

La violación a los derechos fundamentales de Rosero Zambrano ha sido salvaje, y se suma al hostigamiento debido a su origen político. Un ejemplo de ello lo constituye el trino del también profesor universitario Jesús Martínez, escudero del gobernador Escobar: “#Pasto. Ante los espermas traviesos no deseados quedan 3 opciones: la interrupción legalizada, llenarse de dignidad y renunciar o aguantarse nueve meses de miradas de censura y chismorreo y bautizar a la una con el nombre de prolongación y al otro de alargue. Ji Ji”.

En este bochornoso episodio de persecución a la médica Diana Paola, brillan por su ausencia las juntanzas y colectivos feministas, activos y protagonistas de la defensa de los derechos de la mujer. En su apoyo al gobernador nariñense, olvidan que la defensa de la mujer no debe verse afectada por su origen político y profesional.

Hay certeza de que, en defensa de sus derechos, los tribunales darán la razón a Rosero Zambrano, y la condena al departamento será por millones de pesos. Si esto ocurre, seguramente solicitaremos la acción legal de repetición para evitar que el patrimonio público del departamento se vea afectado por la posición machista, patriarcal y misógina del profesor Luis Alfonso Escobar, que pareciera que no es el gobernador de todos y todas y como él se refiere, de todes, los nariñenses.

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