La profesión de ser maestro

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El maestro entrega su vida para formar la conciencia de las juventudes; sueña con un mundo más justo, con la libertad que otorga el conocimiento. Cientos de jóvenes pasan por sus manos y se alejan como pasajeros que viajan en un tren. En la próxima estación se bajarán unos y llegarán otros. Pero no será solo pasar, en sus mentes se abrigarán saberes; su vida no será igual luego de este breve tramo.

El maestro es el ser más incomprendido: para unos es un subversivo porque les enseña a sus discípulos a pensar; para otros es un conformista, por no lograr detener la reforma gubernamental. Sea como sea, se ha convertido en comidilla de todo el que a su antojo lo quiere calificar, ignorando el esfuerzo que se hace en llegar a desempeñar, y luego en armarse de paciencia para entender a una diversidad de personalidades.

El maestro es el más criticado porque buscan en él lo que no hicieron los padres y madres. El maestro es historia y biología, su quehacer diario es la pedagogía. Aconseja, acompaña y enseña, digno cargo el que desempeña.

Hoy rendimos un homenaje a quien siembra las bases de todos los saberes: al que lucha por sus derechos, al que quiere que las cosas cambien; al que armado de conocimientos a servir está dispuesto todos los amaneceres.

Vamos, maestro, no es tiempo de amilanarse: serenidad, ante todo, no hay razón para desanimarse. Es el momento de tomar nuevos bríos; de cada día volver a comenzar a pesar del mundo frío. Ve y camina por el mundo; arropa de sentimientos cada jornada, lleva el mensaje de paz y armonía.

La matriz del conocimiento está en las primeras letras, en el método científico y las matemáticas. Es cuestión de amar lo que se hace, porque el que no ama lo que hace es un esclavo de las temáticas. Vaya que mas que trabajo es un poco de metodología y un poco de lúdica siguiendo el compromiso que se adquirió con la pedagogía.

Maestro sembrador de sueños que te desvelas en frente de un rimero de exámenes y trabajos por calificar, a pesar de la fatiga conservas el optimismo y las ganas de no claudicar. Sigue adelante es el saludo que te brindamos, nunca permitas que perversos destruyan la escultura con que te honramos. Porque siempre un maestro es el más querido, el más recordado, el que definió nuestro futuro por la forma de animar sus clases, por enseñar con amor y mucho garbo. Maestros así, se adentraron en el alma y se los recuerda por siempre.

La profesión de ser maestro contiene varios insumos: educar con amor, impartir autoridad y actuar con suprema justicia. Es necesario tener una dosis más de paciencia cuando se trata de la enseñanza de la ciencia. Nadie que esté apartado de esta digna profesión es autoridad para hablar lo malo y lo bueno de la educación; solo aquel que ha probado las mieles del quehacer puede hablar de las bondades de la formación.

Basta ya de mancillar el buen nombre del maestro, usted o sus hijos fueron preparados para la vida por un educador que entregó lo mejor de sí. Tenemos una sociedad educada gracias que un maestro educó a un niño o joven que optó por buen camino, porque gracias al maestro fue arrebatado a la árida ignorancia.

Hoy le rendimos un homenaje de gratitud a todos los maestros que andan por ahí, pensando siempre en el día siguiente, en lo que va a compartirles a sus estudiantes: seguramente es historia o geografía, lenguaje o matemáticas. El maestro es el ser más incomprendido, vibra y tiene una mirada de sueños, sonríe para no parecer amargado; aunque también lleva una pena, pero siempre habrá motivos para levantarse antes que el sol.

¡Feliz día del maestro!

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