La realidad de la pandemia: ¿Cuándo llegará una “nueva normalidad”?

La emergencia sanitaria que hoy padecemos por cuenta de una infección viral global, será aún muy difícil de erradicar. Por ahora al contrario de existir mitigación o atenuación, la pandemia sigue expandiéndose, dado que no existen aún mecanismos efectivos para su control. Ello debido ante todo a la naturaleza poderosamente contagiosa de este coronavirus, potenciada por impredecibles mutaciones.

Las medidas de contención son prácticamente imposibles, el inédito poder infeccioso del SARS-CoV-2 solo podría enfrentarse con una cuarentena total y de muy larga duración, lo cual en las circunstancias actuales es improbable e insoportable. La misma debe estar acompañada de cercos epidemiológicos para detectar masivamente a contagiados y sus principales focos que deben intervenirse con la metodología sanitaria basada en la acupuntura urbana.

Otras alternativas son tratamientos antivirales que se han estudiado hasta el cansancio y ninguno ha resultado medianamente efectivo, salvo los destellos en algunas fases del Remdesivir. No existen hasta hoy tratamientos efectivos, más allá de terapias de soporte y mitigación de síntomas: y mucho menos soluciones curativas para “matar” el virus, basadas en pócimas de tanta especulación como Interferón casero y otros “descrestes” con lo cual se ha contribuido a falsa sensación de seguridad potenciando el poder infeccioso de muchas personas. De lo contrario tendríamos ya resultados extraordinarios.

Las vacunas

Otra alternativa es la inmunización a través de las vacunas. Y esto no puede aparecer mágicamente de un mes a otro o con el cambio simbólico del año (2020 a 2021). Para una garantía mínima se requieren años de investigación y desarrollo en caso de lograr un producto efectivo. Ello a pesar de tantas ofertas, aún está en veremos. Hoy todavía no existe vacuna para la malaria y el VIH, después de décadas de su aparición. Por lo tanto, la efectividad en el control de la pandemia por alguna vacuna, es todavía incierta.

Por ello la Organización Mundial de la Salud (OMS), no ha avalado oficialmente ningún biológico que haya surtido totalmente los protocolos estandarizados, que son muy exigentes. Dada la emergencia la OMS apenas se ha visto obligada a entregar una autorización provisional de urgencia al proyecto de Pfizer BioNTech, lo cual no quiere decir que esté plenamente convencida de su validez.

El desarrollo de una vacuna tiene unas 6 etapas, las dos primeras las más largas son de investigación y pruebas de laboratorio (preclínicas); las cuatro siguientes son clínicas con tests en humanos. Después de una tercera fase exitosa se autoriza la inmunización masiva que viene a ser la cuarta fase clínica. Justamente estamos intentando entrar en ella.

Valga la pena acotar que EEUU apenas pudo cumplir con menos del 15% de la meta propuesta de vacunación a fines del 2020. Pero esta cuarta fase va a requerir cerca de un año de valoración y evaluación para entregar resultados concluyentes sobre su nivel de efectividad y los riesgos inherentes, que deben ser mucho menores que los beneficios.

Pero aparte de la efectividad y los riesgos que pueden causar, está la producción, cuya necesidad global son casi 10 mil millones de dosis si hablamos de inmunizar al 70 por ciento de la población mundial con dos aplicaciones para generar la llamada “inmunidad de rebaño”. Eso no está a la vuelta de la esquina y es una meta que podría cumplirse entre dos y tres años. Solo en ese momento sería posible entrar en una fase de barrido parcial pero significativo de la pandemia, cuyo virus quedará estacional.

“La existencia de una vacuna, incluso con alta eficacia, no es garantía de eliminación o de erradicar una enfermedad infecciosa”, dijo el doctor Mark Ryan, jefe del programa de emergencias de la OMS. “No vamos a lograr ningún nivel de inmunidad colectiva en 2021” debido a que el despliegue de las vacunas “toma tiempo”, dijo la científica en jefe de la OMS, Soumya Swaminatha.

Muchos creen que se inventó una vacuna y aparece mágicamente en todas partes. No, lo que le sigue es muy complejo, traumático y exige mucho tiempo, además de recursos enormes. Las vacunas de Pfizer y Moderna requieren para su conservación, almacenamiento y transporte temperaturas frías extremas en ultracongeladores. De hecho, ya se han presentado incidentes con pérdidas de los biológicos por inadecuada manipulación. Esto significa que cerca de un 10 por ciento de la producción podría estar en riesgo de malograrse. Un obstáculo más.

Hoy las expectativas de la ciencia médica están puestas en los productos de investigación de la Universidad de Oxford (AstraZeneca) y de Johnson y Johnson, que tienen características similares a las vacunas tradicionales. Su conservación apenas requerirá temperaturas de refrigeración comunes. Preliminarmente muestran una eficacia cercana al 95 por ciento y a Colombia (que ya tiene acuerdo de compra) llegarían entre 4-6 meses.

La realidad hoy

Todo esto solo confirma que la pandemia está aún totalmente fuera de control y el año 2021, no tendrá mayores diferencias del anterior. Al contrario puede ser un año crítico por el mal comportamiento humano e indolencia demostrados en el fin de año y en eventos como manifestaciones o la final del fútbol colombiano. Además de muchas estrategias fallidas y poco contundentes de los gobernantes y dirigentes.

Los siguientes 12 meses al menos debemos aceptar que deben mantenerse las estrictas medidas de autocuidado frente a este coronavirus. El teletrabajo debe representar al menos un 70 por ciento. Con algo de suerte, y por evolución propia, será entre el 2022 y el 2023 cuando entremos en la tan anhelada “nueva normalidad”, sin imaginarnos aún cómo será. Se debe tener paciencia y no crear falsas expectativas en este año. La nueva realidad que vivimos nos acompañará por un buen tiempo, debemos acatarla y aprender a adaptarnos a ella.

Comentarios

Comentarios