Mi candidato a doctor honoris causa

“Doctor honoris causa (o causæ) es un título honorífico que da una universidad a personas eminentes. Esta designación se otorga principalmente a personajes que han destacado en ciertos ámbitos profesionales y que no son necesariamente licenciados en una carrera. Históricamente un doctor honoris causa recibe el mismo tratamiento y privilegios que aquellos que obtienen su doctorado académico de forma convencional, a menos que se especifique lo contrario”.  Esta sencilla y clara definición tomada de Wikipedia nos permite abordar la columna de hoy que pretende realizar un reconocimiento a un personaje público que se ha destacado a nivel local, regional y nacional en temas históricos y que ha demostrado hasta la saciedad sus amplios y profundos conocimientos en las ciencias históricas en programas radiales, escritos y distintos medios de comunicación.

Escuchar a este personaje en sus disertaciones es permitirse el lujo de abordar la historia desde una óptica nueva, diferente, renovada y exactamente documentada. Para muchos es un ser apasionado que dibuja la historia y sus personajes desde una perspectiva que no siempre es aceptada o admitida, aun las mismas academias muchas veces refutan sus argumentos sin poder demostrar que se encuentra en un error o que sus interpretaciones y juicios sean errados.  Amante de la lectura, investigador, orador, conferencista, escritor y conocedor como el que más de la historia regional y nacional.  No deja personaje sin escudriñar hasta en sus aspectos más íntimos cuando se trata de demostrar su participación en la causa independentista;  gracias a sus pesquisas se ha logrado develar la real participación de muchos “héroes” en las guerras de independencia y ha logrado demostrar que la historia y los historiadores se equivocan con mucha frecuencia al momento de emitir juicios y repartir papeles protagónicos o secundarios.

Es autor de cerca de una docena de textos de carácter histórico que se leen con agrado y permiten ampliar los conocimientos sobre distintos y diferentes momentos de nuestra historia. Por sus posiciones ideológicas y doctrinarias podemos decir que es polémico y generador de grandes debates en el seno de la sociedad y de las mismas academias.  Puedo afirmar que no he conocido personaje tan versado como él y que en cada una de sus páginas y discursos se recrea la historia misma.  Este personaje se ha granjeado el aprecio y el afecto de su sociedad y es detenido con mucha frecuencia en calles y avenidas de nuestra ciudad por parroquianos y versados personajes para consultarle sobre este o aquel personaje o algún suceso histórico.

Me refiero, como pudo colegirlo el lector, a Enrique Herrera Enríquez, personaje ampliamente conocido, admirado y combatido.  Gracias a su dedicación y estudios los pastusos y nariñenses en general hemos tenido la fortuna de rebatir muchos conceptos históricos que nos señalaban en el contexto nacional e internacional como equivocados, enemigos de la libertad y la independencia.  Pues ha demostrado una y otra vez que nuestra visión fue la de un pueblo valiente, fuerte y con una personalidad sui generis al preferir la incomprensión al sometimiento.  Puedo decir sin temor a equivocarme que las nuevas generaciones de nariñenses pueden, gracias a él, sentir orgullo de su historia, de su pasado y de sus gestas.

Grandes personajes de la historia, la política y la cultura han sido mecedores de un doctorado honoris causa y Enrique Herrera debe contarse entre ellos. De ahí que formuló un llamado a nuestra universidad para que se estudie esta petición y se considere otorgar este título meritorio a Enrique Herrera.  Ya comunicaremos a la opinión pública la decisión adoptada por esta benemérita institución educativa.  Solo me resta felicitar y aplaudir la labor de este historiador que nos permite sabernos nariñenses, orgullosamente nariñenses.

peobando@gmail.com

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