Es absurdo ver a algunos nariñenses alegres y compartiendo memes porque la recién inaugurada variante de Rosas colapsó. Está bien ser opositor, pero irracional, tampoco. Échele la culpa a Petro, a Francia, al ministro del interior, a la directora del Bienestar Familiar o a quien le plazca, sin embargo, piense por un momento que esta afectación va más allá de una simple rivalidad política.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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