Las enseñanzas del maestro Stephen King.

Aunque sólo llevo cierto tiempo de haberlo conocido a través de su libro Mientras escribo” (“On writing”), ya lo considero mi maestro por la empatía lograda. El motivo de esta reseña es para destacar la gran producción literaria de las novelas de terror, suspenso, y ficción que ha logrado escribir, y las cuales no conocía.

Qué admirable la tenacidad de la madre Nellie Ruth. ¡Es un ejemplo para algunas mujeres de mi país, quienes se ponen a llorar cuando los maridos irresponsables las dejan abandonada con sus críos, a quienes tienen que rebuscar el sustento para sobrevivir! Qué fortaleza la suya y la de su hermano Dave para estudiar en la escuela con toda la penuria encima, y ver como hoy son dos grandes profesionales: Dave es un gran hombre de negocios, y Stephen un ex maestro graduado en la facultad de ciencias sociales de la Universidad de Maine, y desde hace tiempo convertido en un gran escritor.

Quedé impresionado con el libro “Mientras escribo “(“On writing”) porque a través de él pude conocer su biografía y obra literaria, y entender a fondo la famosa novela de ficción “Carrie”. Por algo ganó el Premio Nacional del Libro en USA en el 2003. Muy bueno el suspenso sobre las dos chicas maltratadas en la escuela, una de ella educada por una madre demasiado religiosa, y cuya historia se basó en un cuento invertido de “La Cenicienta. De igual manera me enteré que ha escrito treinta novelas del género de ficción, entre las que se destacan “Happy estamos” en la que relata sobre un tal Roger, que había ido a la cárcel por falsificar dinero, y cuando sale de la prisión termina en la humillación de falsificar estampillas. Otras famosas novelas que escribió fueron “Rabia”, “La larga marcha”, “El fugitivo”, “Apocalipsis”, “Nuestra ciudad” y “Corazones en la Atlántida”.

El motivo de mi reseña no es para hacer apología de estas novelas, sino para agradecer por el catálogo de las buenas maneras de escribir que Stephen King plasmó en el libro “Mientras escribo”. ¿Cómo es eso que escribir una historia es contársela uno mismo? Qué enseñanzas nos da a los incipientes escritores, al sugerirnos que dejemos de creer que sólo se escribe de una manera espontánea, y en un estado de arrebato, que es un pecado desaprovechar.

El mismo Stephen King dice: “Nadie escribe por obedecimiento de un estado divino”, y nos da el mejor consejo a los que nos iniciamos en el fantástico oficio de escribir: “La experiencia inicial del autor sobre el personaje o personajes puede ser errónea como la del lector”. Estoy siguiendo su ejemplo de que “A veces hay que seguir, aunque no haya ganas. A veces se tiene la sensación de estar acumulando mierda. Al final sale algo bueno”

Quiero reconocer el aporte que hace a los que empezamos a escribir, cuando manifiesta que en la redacción debemos dejar de usar los adverbios terminados en “mente” (igual recomendación hizo Gabriel García Márquez), dado que el uso de dichos adverbios son para escritores tímidos que tienen miedo de no transmitir el argumento o imagen que tienen en la cabeza, y se expresan de manera pasiva.

Bueno, maestro King, tengo que terminar esta reseña, sin dejar de expresar mi satisfacción por enterarme que ha dejado el alcohol, el cigarrillo y las drogas. Qué bárbaro que era ¿Cómo ingería todas las noches una canasta de cerveza Miller Lite, fumaba un paquete de cigarrillos Pall Malls, metía dos pases de cocaína, y si se le acababa el alcohol iba al baño a tomarse una botella de enjuague bucal Listerine? Me imagino que, su respuesta a ese comportamiento, es la de que los escritores somos sensibles, y necesitamos de ciertos estímulos mayores para inspirarnos, porque a veces presentamos dificultades emocionales o imaginativas. Ahora si encuentro explicación al suspenso de su novela “Resplandor”, que trata de un escritor y ex profesor alcohólico, y me he puesto a estudiar con detenimiento su novela “Misery” en la que relata el estado anímico del escritor que cae prisionero de una enfermera psicópata que lo tortura.                                                                                                                              Resumo diciendo que, “Mientras escribo” (“On Writing”) es un libro autobiográfico. Un libro de aventuras personales, tanto literarias como citadinas, para enseñarnos a escribir.

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