Los niños de la guerra.

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“Nuestra imagen de la infancia es proyección de lo mejor y de lo peor de lo que somos. Por eso, repensar radicalmente la infancia es, también, repensarnos a nosotros mismos” Jorge Larrosa.

En la actualidad los niños y su educación es un reto social y económico para las familias, amparado por la Convención Internacional de Derechos del niño de 1998, y en el cual se conciben cuatro derechos primordiales del niño: supervivencia, que tiene que ver con el derecho a la vida, a la salud y a la alimentación; desarrollo, se centra en el buen trato, en las oportunidades para el desarrollo integral, en el juego y el disfrute de la cultura; protección, aborda todo aquello relacionado con el maltrato, el abuso, la explotación sexual y económica, el conflicto armado y la discapacidad, y participación, que se encarga de aquello que está directamente relacionado con el derecho a la expresión del niño y de ser escuchado. (Alain “pedagogía infantil”, primera lección)

Aspectos que se fortalecen y son la base de diferentes conceptos de infancia que se han construido a través del tiempo, evolución de los derechos del niño que se materializan, hoy en día en un significado de libertad, para “dejarlos hacer” entre esos; satisfacer la curiosidad del uso de los medios virtuales, especialmente dispositivos móviles (celulares)

El uso excesivo de dispositivos móviles y la adicción a la tecnología pueden tener efectos negativos en el comportamiento psicológico de los niños, como ansiedad, comportamientos agresivos y violentos, pataletas, llantos y amenazas. Los niños pueden desarrollar una dependencia de los videojuegos, lo que puede llevar a la desconexión de la realidad y a la práctica y manejo de armas reales creyendo estar en guerras virtuales.

La debilidad paternal o la necesidad de confort puede llevar a los padres a permitir que los niños sigan participando en actividades que refuerzan estos comportamientos negativos, como el uso de videojuegos violentos. Esto puede esclavizar al niño y dominarlo en un mundo imaginario de guerra, donde él se convierte en el salvador y utiliza armas para ganar los retos programados.

Es importante tener en cuenta que los niños que conocen y manejan armas virtuales pueden tener dificultades para distinguir entre la fantasía y la realidad. Esto puede llevar a que crean que tienen enemigos en el colegio o incluso dentro de su propia familia. Estos trastornos mentales adquiridos pueden tener un impacto significativo en la vida de los niños y es importante abordarlos adecuadamente.

Es necesario establecer límites y supervisar el uso de dispositivos móviles y videojuegos, fomentando otras actividades como el juego al aire libre, la lectura y el desarrollo de habilidades sociales. Además, es esencial brindar apoyo psicológico y buscar la ayuda de profesionales si se observan comportamientos preocupantes en los niños. (Docente ESAP – David Ernesto Villarreal V. – Esp. En Gestión para la Planificación Urbana y Regional, en Proyectos de Desarrollo y Docencia Universitaria).

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