Médica destacada, Stella Cepeda, es El personaje 10.

Por su trabajo en favor de la paz, la salud y la justicia social la doctora Stella Cepeda es nuestro Personaje 10

Después de residir durante cuarenta años en Pasto, la doctora Stella Cepeda Vargas dio a conocer su decisión de despedirse de los pastusos y nariñenses para ir a compartir su vida con su familia, y así estar más de cerca de sus hijos y nietos. Durante todo este tiempo se dedicó a las labores sociales como líder cívica. Es medica especialista en patología, y desde su profesión ejerció un magnífico servicio en favor de los sectores más pobres de la región.

Junto con quien fuera su esposo, el doctor José Dulcey (médico neurólogo), desarrollaron un gran trabajo social y prestaron sus servicios profesionales con un trato muy razonable a los sectores populares, demostrando ética y gran preparación académica. Tan proto como hicieron de esta tierra su nueva morada, tuvieron una acogida que se convertía en devoción, y todo por esa gran vocación de poner lo mejor al servicio de los pacientes, en procura de calmar sus dolencias. Provenientes de la ciudad de Popayán hicieron un verdadero apostolado en favor de los nariñenses.

La doctora Stella ocupó algunos cargos en el sector público entre ellos como veedora en salud y concejala del Municipio de Pasto, Proyecto Bien Nacer. En alguna oportunidad que el suscrito invitó al embajador de Cuba, Jesús Martínez Beaton, a Pasto, ella nos fue a buscar para llevar al embajador al Concejo para hacerle una condecoración. Dijo que era un gran personaje para darle la bienvenida. E hizo la proposición para entregarle las llaves de la ciudad.

Se le conoció a través de las campañas sociales para luchar por los niños con bajo peso al nacer, las madres desprotegidas y su lucha por lograr una sociedad con mayor igualdad. Escuchar una conferencia de la doctora Stella era muy motivante, puesto que sus conocimientos en el campo de la medicina y la nutrición la hacía ver como una maestra del cuidado de la salud y la prevención de la enfermedad.

Lo importante es que a pesar de su militancia de izquierda supo mantener un gran entendimiento y empatía con gentes de todas las vertientes y de todas las condiciones. Dueña de una personalidad única y de una sonrisa a flor de labio. Es una persona que se hizo por bondad de sacrificios y de vigilia frente a los libros de patología. Aunque quisiéramos decir que cayo del cielo a la ciudad de Pasto, somos testigos de que nada le fue fácil, todo lo logró a punta de esfuerzo, como se alcanzan las mejores cosas de la vida.

La doctora Stella pertenece a una familia de profesionales de la medicina, pero además la sociedad colombiana los reconoce por su visión política en la lucha por los sectores populares. Su hermano fue el memorable senador por la UP Manuel Cepeda Vargas, quien fue asesinado por actores armados del paramilitarismo. Además, es la tía de uno de los más doctrinarios políticos de la izquierda colombina como lo es Iván Cepeda, quien ha sabido, con mucha inteligencia, argumentar las denuncias de corrupción en contra del señor Uribe.

El pueblo de Nariño estaba en mora de hacerle un merecido reconocimiento a una lideresa que llegó a estas fértiles tierras, y las hizo suyas al ponerse al servicio de los demás de manera desinteresada. Las gentes dirán que recobraron la esperanza en sus destellos de bondad y en su profesionalismo humanitario, como reconocimiento a una labor de auténtico servicio a los demás: bien desde sus conferencias con contenido de alta cientificidad o bien desde la lucha política que conduzca a mejores oportunidades para los más pobres.

En esa misión y la búsqueda de una sociedad más equitativa, la ciudad de Pasto vio caminar, acudiendo donde fuera necesaria su presencia, a la doctora Stella Cepeda.

Pocas veces se ve que alguien provoque tanta aceptación en un medio conservador, donde aún tenemos pendiente tareas por resolver y somos injustos con la mujer. No obstante, el cariño se lo ha sabido granjear con su compromiso como médica y líder cívica, despertando a nuestras gentes de falsos credos y el consuetudinario conformismo que intentan infundirnos quienes nos quieren esclavos.

En hora buena unas colectividades políticas han tenido la feliz idea de hacerle un meritorio homenaje por su trabajo en favor de la paz, la salud y la justicia social en el departamento de Nariño a la doctora Stella Cepeda.

Un homenaje justo y merecido. Felicitaciones, doctora Stella. Nariño está agradecido con su liderazgo social, político y en salud. Usted constituye el faro de una sociedad olvidada por centurias. Vino a estas tierras a demostrar que la vocación de servicio es posible en medio de una sociedad consumista. No solo es un ejemplo, sino la demostración viva de lo que se puede lograr en una sociedad tolerante y en equidad.

Como mujer nos ha despertado, en hombres y mujeres, que la ternura puede ser el mejor alimento para el espíritu. Su coraje la hace grande. Usted pertenece a una estirpe de colombianos que no se doblegan a pesar de la rudeza del camino. La familia Cepeda le entrega a Colombia un jardín de rosas hermosas, a pesar de las espinas. Su lucha elocuente en favor de la familia, los niños desnutridos, las madres abandonadas hacen que usted sea merecedora del mejor de los pergaminos: habitar en nuestros corazones por siempre. ¡Que el horizonte ilumine su andar!

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