Nariño perderá a Tumaco como Colombia perdió a Panamá

El departamento número 33 de Colombia podría hacerse realidad en el próximo cuatrienio, estaría integrado por 16 municipios ; uno del Valle, tres del Cauca y 12 de Nariño. Dos municipios del Chocó podrían unirse a esta iniciativa.
Para Nariño se constituiría en un duro golpe geográfico y económico por cuanto perdería su posibilidad de integración comercial con países del área del Pacífico. El presidente de los colombianos Gustavo Petro se cuestionó hace algunos días la razón de la pobreza y la miseria en zonas del Litoral Pacífico colombiano cuando es justamente esta zona una de las que indican mayores índices de desarrollo en otros países que comparten esta condición geográfico natural.
Un reconocido periodista colombiano escribía en tono irónico y mordaz con la intención de llama la atención del estado colombiano que TUMACO DEBE VENDERSE A LOS JAPONESES. Y expresaba que en menos de un año esta region se convertiría en un verdadero emporio de riqueza turística, comercial, industrial y pesquera. Razones no le faltaban a este periodista para opinar de esta manera.
Lo cierto es que Tumaco y el resto de municipios ubicados en el Litoral Pacífico nariñense viven desde hace décadas sumidos en el abandono estatal, en medio de sus riquezas de todo tipo padecen los mayores índices de pobreza en el mundo. Una región que en su mayoría no cuenta con los más elementales servicios como acueducto, alcantarillado, energético o sanitario. Una región donde los índices de mortalidad infantil nos colocan en la vergonzosa vanguardia de los países del mundo. Ni qué decir de la infraestructura educativa que se constituye en una verdadera vergüenza para Colombia.
En Tumaco, como en el resto de localidades que conforman e integran el Litoral Pacífico lo que no se lo lleva la corrupción se enreda entre los bolsillo de cientos de asesores y estadistas que nos presentan diagnósticos ya por todos conocidos y que no significan absolutamente nada para el progreso de esta importante región nariñense. A Tumaco se la roban una y otra vez en medio de una complicidad pasmosa y galopante que nos permite afirmar que es un botín que sustenta la riqueza de muchos.
Sobra decir que esta situación no es nueva ni de ahora. A Tumaco y el litoral Pacífico nariñense se lo han robado siempre, negándole oportunidades de desarrollo, ignorando sus inmensas riquezas de todo tipo y, sobre todo, menospreciando la intelectualidad de un pueblo que ha dado muestras de cultura e ingenio.
Tumaco y su gente se cansó de tanto clamor y grito en su pretensión de alcanzar respeto y presupuesto. El mar Pacífico que baña las costas nariñenses con bondad, generosidad y grandeza, está a punto de escindirse de un departamento que jamás entendió sus potencialidades y contribuyó a sumirla en un atroz abandono y pobreza.
Lo expresamos una y otra vez. Propusimos que en aras de integrar a esta región con los intereses colectivos de Nariño se debió pensar en llevar la administración gubernamental hacia estas aguas que nos bañan con su canto perenne de angustia y soledad. Fuimos arrogantes con una región que nos brinda la posibilidad de desarrollo e integración con los países de la Costa Pacífico; países, reitero, ricos, prósperos y en perpetua bonanza económica y comercial.
La gran miopía de nuestros gobernantes de turno ha impedido que Tumaco y el resto de municipios que integran el LITORAL PACÍFICO encuentren esa redención que merecen y exigen. Pero también es cierto que sus propios hijos han contribuido al gran desastre que son. Les ha faltado dignidad, coraje, valentía y sentimiento patrio por su región. La han feriado por baratijas, por bagatelas que nada han significado para el bienestar de su gente y su pueblo. Han sido indignos de llevar el nombre y la representación de un conglomerado que reclama al unísono respeto por su misma historia.
Nariño se encuentra ad portas de quedarse sin mar, sin el Pacífico de juglares y poetas, sin las playas inspiradoras y sin sus paisajes de canto y nostalgia. Y también de perder la invaluable riqueza de una región que por sí sola pudo ser la redención de nuestro departamento
Convocamos a dirigentes, empresarios, líderes e industriales de Nariño para que abordemos este anuncio que como un huracán nos golpea en el rostro. Cámara de Comercio, Asamblea Departamental, Concejo Municipal, gremios y opinión Pública tenemos la obligación de analizar la posibilidad de la creación de un nuevo departamento en Colombia y que fragmentará nuestra geografía regional y colapsará el estado anímico emocional de los nariñenses.

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