Nayib Bukele, un ejemplo de dignidad empresarial para el pueblo.

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A raíz de la CONFLAGRACION de un sector de la plaza de mercado El Potrerillo se encendieron las alarmas sobre la seguridad alimentaria y empresarial en nuestra ciudad. Lamentamos este hecho que afecta a familias humildes de nuestro municipio.
Durante décadas hemos insistido en la necesidad de invertir recursos que dignifique el trabajo de cientos de empresarios y emprendedores que con sus productos agrícolas y pecuarios logran dar un sustento a sus familias. Nos hemos quejado, igualmente, de falta de inversión y, sobre todo, de esa mirada miope de nuestros dirigentes que derrochan y dilapidan millones de pesos en un intento mediocre de “mejorar” sus instalaciones.
Vemos hoy, gracias al interés de nuestro amigo Carlos Eduardo Lagos Campos, un video que nos sacude y nos invita a realizar nuevas miradas en torno a una plaza de mercado que ha sufrido los embiste de la naturaleza y la desidia administrativa.
En este video vemos al presidente de El Salvador, NAYIB BUKELE, entregando unas plazas de mercado dignas y que rompen y superan ese paradigma lastimero en lo referente al trato que brindamos a quienes optan por realizar su emprendimiento en los mercados o plazas como tradicionalmente llamamos.
En Pasto se requiere de ese espíritu innovador y grande, que mire y dignifique esa Titanica labor, que administre con una grandeza, que permita impulsar la economía regional. El Potrerillo es una de los mayores generadores de empleo y sostiene financieramente muchas de las iniciativas empresariales y comerciales de nuestro municipio.
No obstante, vemos como se maneja de una manera poco creativa, apegada a unas costumbres y tradiciones de pobreza y abandono. Se suman factores de inseguridad y ausencia de una infraestructura vial. Todo indica que nos hace falta la mentalidad de un Bukele que no se apega a esas viejas costumbres comerciales y, por el contrario, visiona una dignidad para esa gente del pueblo que cotidianamente nos ofrece algo más que productos alimenticios.
Los recursos de regalías son significativos, lo pequeño y estrecho es la mente de nuestros gobernantes que todo lo dimensionan mediante cuotas políticas que significan atraso , pobreza y miseria. Su alma no les alcanza para más y condenan a los pueblos a esa perpetua y permanente creencia de que eso es lo único que merecen por su labor.
En vez de sentarnos a llorar por esta tragedia, iniciemos una cruzada de dignidad con nuestras plazas de mercado y sus usuarios. Que mercar no sea un riesgo y una zozobra, que nuestras “marchantas” sientan la mano amiga y noble de sus gobernantes. Queremos volver a esas plazas en las cuales el saludo y la ñapa se entrecruzan entre sonrisas y muestras de fraternidad.
Mientras únicamente actuemos pensando en cuotas políticas, en repartir el pastel y apoyar actitudes e iniciativas ridículas y dignas de unos verdaderos payasos, no tendremos esa grandeza de transformar espacios y sembrar ciudad.
Quizá esta es una oportunidad para repensarnos como pueblo y cultura. Que esas imágenes de El Salvador se escenifiquen En Pasto y en Colombia entera.

Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.

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