No vendamos las gallinitas de los huevos de oro

Con bombos y platillos el gobierno anunció la adquisición por parte de Ecopetrol del 51.4% de la participación accionaria de ISA por un valor que superó los 14 billones de pesos, unos 3600 millones de dólares. Sin lugar a dudas, no es una noticia del todo mala para el país porque se mantendría el dominio y la propiedad del Estado colombiano, teniendo en cuenta que también hay particulares en Ecopetrol.

En defensa de lo público, tengo que decir que poco celebró esta decisión, primero, porque la estatal petrolera, es de componente accionario privado, aunque resalto que, ahora le apuntará también a la generación y transporte de energía. Y aunque con esta millonaria transacción, el país asegura transición energética, seguridad energética y por supuesto que se diversificará el portafolio de servicios de Ecopetrol, queda un sabor agridulce.

La principal compañía de la nación, ahora será la cabeza de un gran conglomerado líder en transición energética en el hemisferio occidental, integrando la cadena de valor de los hidrocarburos con la transmisión de energía, las energías renovables y las soluciones basadas en la naturaleza, aspecto que celebramos. Esperamos que todo eso se lleve a feliz término.

Ojalá que todo esto se traduzca también en fuente de generación de energías solar y eólica y que se lleve estas líneas de transmisión a los rincones de la patria donde se requiera este vital servicio. La buena noticia aquí, es que ISA seguirá siendo de todos los colombianos.

Pero mientras esto sucede, por debajo de la mesa el gobierno nacional también tiene lista la venta de varias electrificadoras del país, proceso que ya está andando porque ya contrataron a una firma consultora para hacer avalúos y otra serie de procedimientos.

Ecopetrol, ISA, CENIT y las electrificadoras regionales, son el último patrimonio público de los colombianos, su venta es contra el país, no tiene ninguna justificación. Por eso, anuncio mi oposición contundente a este proceso que busca salir de los principales activos que hoy tiene la nación.

La intención del gobierno, aunque lo nieguen, es privatizar siete electrificadoras regionales, como quedó al descubierto en un reciente debate realizado en la Comisión Quinta del Senado. Ese control político, sirvió para desnudar las verdaderas intenciones del gobierno. Dentro de la baraja que tiene el gobierno, estaría vender a privados las acciones que hoy tiene la nación en la Electrificadora del Meta, que opera en 23 municipios de ese departamento, genera empleo regional y llega con su servicio de energía eléctrica a más de 355 mil usuarios, hoy con reporte de utilidades del 13%.

Pero el gobierno no solo tiene en la mira a la Electrificadora del Meta, también en el radar, están vender la Electrificadora del Huila, Centrales Eléctricas de Nariño, Electrificadora del Caquetá, Centrales Eléctricas del Cauca, Distribuidora del Pacífico y Urrá S.A E.S.P. ¡Siete en total!

En las regiones, nosotros valoramos mucho nuestro patrimonio en las electrificadoras, por su tema accionario. No debemos olvidar las inversiones en fortalecimiento y modernización, así como en desarrollo de infraestructura, que también obedecen a inversiones de nuestros municipios y departamentos. Por supuesto, hay muchas deudas, pero no vendamos las gallinitas de los huevos de oro de las regiones, que es de lo poco que nos queda.

Es cierto que el gobierno nacional está buscando “cuadrar caja” debido a la grave situación económica que generó la pandemia, ¿pero lo hará a través de sacrificar sus pocos activos que aún preserva y que son patrimonio de todos los colombianos? ¿venderán su participación minoritaria que hoy se tienen en las electrificadoras a la empresa privada? Esas y muchas preguntas más, son las que nos deberá responder de forma contundente los ministros de Hacienda y Minas y Energía, quienes están a la cabeza de este importante sector.

Por ahora, se debe hacer una gran cruzada nacional, para salvar de las manos privatizadoras a estas importantes empresas, que son fuentes dinamizadoras de las economías regionales, que generan empleo y lo más importante que son de los colombianos.

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