Reincorporación, el falso dilema entre el Zoe y el Bios

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Por: Juan Pablo Torres-Henao

Nacida con vistas al vivir, pero existente esencialmente con vistas al vivir bien

Aristóteles

Giorgio Agamben despunta su obra cumbre Homo sacer precisando que para los antiguos griegos la palabra vida se entendía a partir de dos términos: por un lado, el Zoe, que expresaba el simple hecho de vivir, común a todos los seres vivos; y, por otro lado, el Bios, la forma o la manera de vivir propia de un individuo o un colectivo. Entre ambas la diferencia es de especie y no de cantidad. Entre ambas existe un nexo indisoluble en la medida en que sin la primera la segunda resulta imposible. El Zoé es un bien en sí mismo. El Bios una forma particular de llevar y materializar ese bien.

Trascurridos más de siete años desde la constitución de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) y los Puntos Transitorios de Normalización (PTN), lugares que iniciada la implementación del Acuerdo Final de Paz suscrito entre el gobierno de Juan Manuel Santos en representación del Estado colombiano y las extintas FARC-EP se transformaron en lo que se conoció como Espacios Transitorios de Capacitación y Reincorporación (ETCR), la vida de los y las firmantes de paz continua batiéndose contra los rigores de un proceso ausente de estrategia en los márgenes del Estado, donde la vivienda no llega, donde el agua no es apta para consumo humano pero aun así se tiene que beber, donde el rigor del presentismo resulta agobiante; y también debatiéndose entre los pasillos de entidades nacionales e internacionales que de manera implícita reproducen el discurso que en torno a las extintas FARC-EP crearon múltiples gobiernos: el enemigo absoluto, aquel desligado de toda humanidad, aquel ausente de palabra, aquel extraño en la Nación que debe guardar silencio ante las precariedades y agradecer que pese a todos y todo se les otorgue una renta básica.

El conflicto armado que persiste en gran parte del territorio nacional, en aquellos recodos de lo que hemos sabido denominar como la Colombia profunda, atenta directamente contra el Zoe de los y las firmantes de paz, por ello ya son más de 413 asesinatos, múltiples desapariciones y cientos de desplazamientos forzados denominados eufemísticamente por los gobiernos de turno como “reubicaciones voluntarias”. El tratamiento que se le da a la implementación del Acuerdo Final de Paz, particularmente en lo concerniente a la reincorporación de las y los excombatientes de las extintas FARC-EP a la vida civil desconoce palmariamente el Bios de estas nuevas ciudadanías, yendo incluso en contravía del factor diferencial de este proceso en relación a lo experimentado con la desmovilización de organizaciones armadas a inicios de la década de 1990, esto es, la reincorporación política, la cual no se agota, como ha querido presentarse, con la obtención de las diez curules en el Congreso de la República. Fundamentalmente, lo político en el proceso de reincorporación está determinado por la capacidad/responsabilidad de los y las firmantes de paz de decidir autónomamente sobre sus vidas y sus proyectos de vida, es decir, su Bios, forjado bajo los rigores de un conflicto armado despiadado donde tejieron relaciones tan profundas y tan efímeras como la vida misma, relaciones hiladas de tal manera que solamente ellas y ellos logran entender, y que todos los demás que no hicimos parte de la confrontación armada directa jamás podremos dimensionar.

Desde muy joven como investigador social y como militante de las causas de las y los ninguneados aprendí que intentar comprender no es lo mismo que compartir, ni que intentar explicar se asemeja a justificar. La defensa del Bios de los y las firmantes de paz es igual de importante que la protección de su Zoe, en su defensa radica el éxito de su proceso de reincorporación, sintetizado en el Acuerdo Final de Paz como el fortalecimiento del tejido social, la profundización de la democracia y el desarrollo local. Co-construir con los y las firmantes del Acuerdo de Paz su proceso de reincorporación es hoy más siempre un imperativo, dado que la única manera de reorientar el proceso es volver al espíritu y letra de lo consignado en el acuerdo de La Habana.

Únicamente en la comprensión integral de la vida, es decir, en la relación indisoluble entre el Zoe y el Bios es posible comprender el sentido del proceso de reincorporación tal como quedó plasmado en el Acuerdo Final de Paz.

P.D. 1 Este 20 de febrero honraremos, en todo el territorio nacional, la vida de los miles de líderes y lideresas sociales y firmantes de paz.

P.D. 2 En memoria de Angela Higuera, Angelita para quienes tuvimos la oportunidad de conocerla, quien entregó sus últimos años de vida a defender el acceso y goce efectivo de derechos de las y los firmantes de paz.

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