UNA ‘PERLA’ SIN BRILLO

Quince días sin servicio de energía eléctrica y toda una vida sin otro fundamental como es el de agua de consumo humano, son dos sinónimos para describir el nombre de un pueblo que hoy está sumergido en la absoluta miseria y olvido estatal.

Los ataques indiscriminados de la corrupción y la anarquía, son los responsables de esta debacle costera, que sistemáticamente extermina ilusiones y masacra la dignidad y tolerancia ciudadana. Esto es Tumaco, antes una ‘perla’ del pacífico; hoy, un territorio minado de odio, venganza y desesperanza.

 

Después de ser una tierra de encanto y prodigio, ahora solo es un lugar de abatimiento, donde día a día claudica ante la impotente mirada de miles de isleños un dulce sueño que los antecesores siempre mantuvieron en sus refrescadas mentes_ en lengua aborigen “Tumatai”, que traduce: ‘tierra del hombre bueno’; lastimosamente ha convertido su velo de pureza y remanso de tranquilidad, en un verdadero campo de batalla, donde todos apuntan y disparan en la idea de salvaguardar sus intereses y por ende cuidar de su propio pellejo.

 

Irónicamente este cantón de la geografía nacional es escogido reiteradamente para aterrizaje de altos funcionarios, quienes con su característica arrogancia se transportan internamente por senderos revestidos de alucinaciones, engalanados por el acompañamiento de solemnes uniformes castrenses que finalmente es lo único que reposa en la mente de estos visitantes, insistentes en manifestar que aquí no pasa nada, solo son quejaderas de cualquier pobre_ todo gira en la normalidad.

 

 

A esta altura, todos los ministros, congresistas y presidente de la República, son testigos de la guerra desenfrenada que afronta esta comunidad porteña. Obviamente que desde cualquier azotea de finos acabados y aire acondicionado, todo el horizonte se lo contempla hermoso; sin embargo, para estos personajes, no pasa de ser un bello paisaje, demasiado agradable para una elitista y desprevenida retina, mas nadie se entiende de los problemas u ofrece soluciones estructurales para combatir esta cruda confrontación armada. ‘Pañitos de agua tibia’ y una afrodisiaca cazuela de mariscos, suelen ser efectivos para salir de paso y registrar en la noticia del día una bofetada más.

 

Nadie puede echarle la culpa a nadie, solo se sabe que si alguien muere: “por algo lo mataron”, una frase desalentadora e incubadora de infernal terror, que desde temprana edad el habitante tumaqueño entiende que debe aprender a lidiar con estos avatares que la vida le proporciona.

 

 

La zozobra y la incertidumbre han inundado estas mentes que viven contando milimétricamente un temido final. Son más de tres décadas que Tumaco viene lidiando con la crisis socioeconómica, con gran intensidad en los últimos doce años.

 

Hoy ‘La Perla’ se baña de sangre inocente o culpable, eso ya no cuenta; solo se sabe que la esperanza de ciento cincuenta mil isleños empieza a desfallecer_ cientos de viudas, miles de infantes huérfanos, madres adolescentes cabezas de familia, casos insospechados de malformaciones genéticas y cáncer y un sin número de ciudadanos llorando a diario sus muertos… Tumaco no necesita batallones a cada esquina, ya se demostró que esta estrategia no fue efectiva, por el contrario, enardeció los ánimos guerreristas.

 

 ‘Tumatai’ tiene hambre, sed y le urge la solidaridad y calor fraternal de los demás colombianos, especialmente del ente gubernamental para combatir eficazmente la negligencia, impunidad, clientelismo, corrupción y por supuesto el desbordante nivel de desempleo_ lo anterior se resume en dos palabras: “Inversión Social real”.

 

Los continuos cortes de energía eléctrica y el permanente debastecimiento hídrico, ponen a los tumaqueños al borde de la desesperación, prueba reina para concluir que los incontables acuerdos, compromisos y promesas gubernamentales son un mero sofista. Ya nadie cree en nadie ni en nada, la sensibilidad ha sido resquebrajada y el viento provocado antes por gigantes palmeras con la complicidad de las fraternales olas marinas ha agotado su existencia. La luz de playa tropical se opaca por la sombra de una perla sin brillo.

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