Escritor tumaqueño, Moro Manzi, es El Personaje 10.

Moro Manzi, letras y memoria del Pacifico

La primera vez que escuche sobre Moro Manzi fue en Tumaco, entonces vinieron a mi memoria algunos datos que inmediatamente los relacioné con él: en primer lugar, como a nuestro Pacífico nariñense llegaron personas provenientes de todo el mundo, de Europa principalmente, huyendo de las conflagraciones mundiales y buscando fortuna y aventuras en lo que mal se denominaba “el Nuevo Mundo”, es así como llegaron de Italia muchas familias a radicarse en América, algunos cruzaban por Panamá y buscaban los países australes, otros, en cambio, prefirieron quedarse en nuestras costas y aventurarse comerciando las finas maderas, como la tagua, que enriqueció y empobreció por igual, así llegaron a Nariño las familias Caseta, Barbato, Nocera, Bruschi, Perini, Lugari, y especialmente a Tumaco Valente, Natal y Manzi; en segundo lugar, recordé que haciendo una investigación sobre la imprenta en el departamento de Nariño, aparece en Tumaco, en las primeras décadas del siglo XX, la imprenta de Escurecería & Manzi, con toda seguridad uno de los socios fue abuelo de Herman Humberto Manzi Benítez, a quien desde niño llamaron Moro, como un distintivo cariñoso por ser entonces el benjamín de la familia.

Lo anterior demuestra que la familia buscó el desarrollo de la región mediante la difusión de varios impresos, permitiendo a Moro un acercamiento temprano a la cultura del libro, eso se demuestra fácilmente con los escritos que publica en las redes sociales, siempre finos y rebuscados, especialmente su Silabario, que esperamos algún día poder leer completo. Es ingeniero agronómico de la Universidad de Nariño, por eso hay un gran afecto por la ciudad de Pasto, donde estudió y en donde también hizo parte de su vida, pero como todo hombre de mar, el océano le es consustancial y retornó a la inigualable Perla del Pacífico, donde ejerce su profesión y en donde saca el tiempo necesario para leer y escribir poesía, relatos y ensayos.

El Pacífico es su inspiración, eso se percibe a leguas, pero heredero de viajeros, mediante este Océano se conecta con el mundo, por eso sus múltiples lecturas y sus permanentes contemplaciones de ese universo que quiere explorar y conquistar mediante la palabra. Humildemente dice que ha publicado dos libros de poemas, Prisionero del mar y Ramas, éste último con poemas parecidos a los haikús, y el libro Silabario, donde demuestra su sagacidad creativa jugando con el significado de las palabras. Pero ha publicado mucho más, en la internet aparece el sugestivo y sonoro título de Recetas de Poesía Culinaria, donde hace gala de sus conocimientos como viejo lobo de mar.

Sus obras aparecen también en los libros De la hostia y la bombilla, recopilado por Medardo Arias Satizabal; Peldaños de arena, fruto del trabajo en el taller El Palabreo, dirigido por el poeta Julián Malatesta; Antología la Marea Literaria del Pacífico; y próximamente aparece en el texto Narradores del Pacífico Colombiano, bajo la coordinación del escritor Fabio Martínez. Sus poemas y obras aparecen publicados, entre otros, en los periódicos regionales El País de Cali, Diario del Sur de Pasto y La Esfera de Tuluá.

Una de las principales preocupaciones de Moro Manzi ha sido rescatar del olvido a hombres y mujeres que hicieron de la palabra un baluarte en el Pacífico nariñense, quizá su herencia mediterránea lo impulsa a reconocer la importancia de salvaguardar la memoria de los pueblos, por eso en su obra también encontramos estudios literarios sobre las obras de Manuel Benítez Duclerc, Faustino Arias, Guillermo Payán Archer, Lino Antonio Sevillano, Alfredo Vanín y, como dejar por fuera a las mujeres, paridoras de la humanidad, en este caso importantes estudios sobre Blanca Ortiz de Sánchez, Piedad Ayora, Helena Jiménez y Leonor Medina Benítez.

Además es miembro de la Fundación de Escritores del Pacífico Colombiano –Fuespacol-, desde donde se busca visibilizar las creaciones literarias de cientos de habitantes del Pacífico que no “mojan prensa”, como coloquialmente se dice, o que siguen siendo vistos desde las alteridades sin que exista ejercicio activo de interjección por parte de los centros, que se replican también en las regiones.

No podemos, en este sencillo homenaje a nuestro escritor tumaqueño, dejar de lado unas breves muestras de su sentir poético:

Atarraya

En aguas someras, tranquilas y limosas

la red arrojadiza se deja maniobrar

por un solo pescador, para cuando

entre al agua, ya abierta, se deje hundir

hasta el fondo, no por el peso de sus penas,

sino por el peso de sus plomos

y pueda capturar con avidez:

lisas, pargos, lebranches

y una lista de peces de camada.

Después la red, se desencoge, se abre

y se tiene a secar, como una mujer

que recibe el sol

Silabario:

ENSALMO:

Imploraba que su curación

fuera mágica.

ENSIMISMADO:

Con el

Baloto.

ENLUCIDOR:

De sepulcros.

ENQUISTADO:

Funcionario público.

ENIGMA:

Interpretaba

al revés.

ENJUGAR:

Sacaba lágrimas

ajenas.

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