En esta Noche Buena le quiero pedir al Niño Dios varios anhelos. De tanto que uno tiene para suplicarle, llega a mi mente una primera, y es la liberación de todos los secuestrados o que, por lo menos, haya una atención y presión de los medios masivos de comunicación, como cuando estaban encadenados políticos, militares de alto rango, reconocidos periodistas o extranjeros de países importantes.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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