En una ciudad consumida cada vez más por el cemento, donde el verde de todos los colores solo aparece cuando cruzamos los límites citadinos, es de extrañarse cuando en pleno centro, ante los estruendosos y constantes pitos de buses y taxis se esconde a plena vista un bonito y resguardado por el tiempo Café Central.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
Desde $20.000 COP el día




