Escuchando nota
Pablo Emilio Obando A.
Definitivamente, y así siempre lo hemos profesado, hay pueblos que aparecen en el mapa y hay pueblos que hacen parte de la memoria de un departamento.
Yacuanquer pertenece a esa segunda categoría, porque su historia está íntimamente ligada al nacimiento de Pasto.
En el antiguo valle de Huacanquer, territorio de los pueblos indígenas que habitaron estos Andes, comenzó uno de los capítulos decisivos de nuestra historia regional.
Fue allí, hacia 1539, donde se estableció la Villaviciosa de Pasto, antes de su posterior traslado hacia el Valle de Atriz.
La fecha exacta y algunos protagonistas de aquel acontecimiento continúan siendo materia de discusión entre los historiadores.
Pero existe una certeza que nadie puede borrar: Yacuanquer fue escenario fundamental de aquel nacimiento histórico.
Hoy, casi cinco siglos después, este municipio tiene otra oportunidad: no la de fundar una ciudad, sino la de fundar futuro.
Yacuanquer posee una geografía privilegiada, tierras productivas, diversidad climática, páramos, bosques, fuentes de agua y la extraordinaria presencia del Galeras.
Su territorio campesino conserva además una de las grandes fortalezas de Nariño: la capacidad de producir alimentos y sostener comunidades.
Allí están la agricultura, las veredas, los caminos, las familias campesinas y esa cultura del trabajo que constituye una de las mayores riquezas del municipio.
Pero el Yacuanquer del siglo XXI no puede vivir solamente de sus recuerdos.
Necesita convertir su historia en identidad, su naturaleza en oportunidad y su territorio en proyecto de desarrollo.
En esa tarea merece reconocimiento la administración del alcalde Julio Alejandro Insuasty Guzmán.
Su propuesta de gobierno ha buscado interpretar el territorio desde sus necesidades concretas: vivienda, vías, servicios públicos, infraestructura rural y dignificación de las comunidades.
Las obras de mejoramiento vial y construcción de placa-huellas acercan las veredas al municipio y acercan también al campesino a los mercados y a las oportunidades.
Los proyectos de vivienda y mejoramiento habitacional significan algo más profundo que cemento y ladrillos: significan dignidad.
El agua potable y el saneamiento básico constituyen otra prioridad que permite medir la verdadera dimensión de una administración pública.
En 2025, Yacuanquer fue escenario de la entrega de un acueducto rural para más de 190 familias, una obra cercana a los 4.700 millones de pesos.
También fueron anunciados proyectos para fortalecer el saneamiento ambiental y la infraestructura de aguas residuales.
Eso demuestra que gobernar un municipio rural exige mirar más allá del parque principal.
Exige llegar donde comienza el camino de tierra, donde vive el agricultor y donde muchas veces empieza también la desigualdad.
Yacuanquer tiene además un tesoro que apenas comienza a comprender en toda su dimensión: el Galeras.
Páramo, biodiversidad, agua, paisaje y senderos pueden convertirlo en una gran puerta de entrada al turismo de naturaleza de Nariño.
La Laguna de Telpis y el Santuario de Flora y Fauna Galeras representan una posibilidad extraordinaria de generar economía sin destruir la naturaleza.
Pero el verdadero desafío será hacerlo con inteligencia, planificación y participación comunitaria.
Yacuanquer no debe convertirse simplemente en un lugar turístico: debe convertirse en un territorio donde el turismo beneficie a sus habitantes.
Mientras octubre vuelve a traer su onomástico y la memoria de aquellos días fundacionales, el municipio tiene razones para mirar hacia adelante.
No solamente para celebrar lo que fue, sino para preguntarse qué quiere ser.
Yacuanquer tiene historia para sentirse orgulloso, tierra para producir, agua para proteger, naturaleza para conservar y una administración que ha entendido que gobernar es escuchar al territorio.
Su gran desafío consiste ahora en convertir todas esas fortalezas en una visión de largo plazo.
Porque algunos pueblos fueron importantes por lo que hicieron hace quinientos años.
Yacuanquer puede ser importante por lo que decida hacer durante los próximos cincuenta.



