La senadora Liliana Benavides logró sentar alrededor de una misma mesa a buena parte de la representación de Nariño en el Congreso con un propósito común: defender mayores recursos del Presupuesto Nacional para el departamento. Hubo presencia de diferentes sectores políticos, excusas y delegados, pero también algunas sillas vacías que dejaron una pregunta: ¿quiénes no asistieron a esta cita por Nariño?
Por unas horas, las diferencias políticas quedaron a un lado.
La razón tenía nombre propio: Nariño.
La senadora Liliana Benavides Solarte convocó a congresistas del departamento para hablar de uno de los asuntos que puede marcar el futuro inmediato de la región: los recursos que recibirá Nariño dentro del Presupuesto General de la Nación.
La apuesta de Benavides fue sencilla, pero políticamente significativa: antes que los colores de los partidos, las diferencias ideológicas y las disputas electorales, poner sobre la mesa las necesidades del departamento.
Nariño, una sola voz.
Liliana Benavides tomó la iniciativa
La convocatoria adquiere relevancia porque la discusión presupuestal es uno de los escenarios en los que la capacidad de gestión y articulación de una bancada regional puede traducirse en inversiones para los territorios.
La senadora Benavides buscó precisamente generar ese espacio de encuentro.
No se trataba de pedir que los congresistas pensaran igual. Se trataba de intentar que, pese a pensar distinto, encontraran coincidencias cuando están de por medio los recursos para Nariño.
En tiempos de fuertes divisiones políticas, reunir distintas fuerzas alrededor de una causa regional constituye un mensaje importante: las diferencias partidistas no necesariamente tienen que impedir la construcción de acuerdos por el departamento.
¿Quiénes estuvieron?
De acuerdo con la información conocida por Página 10, en la reunión hicieron presencia Carlos Alberto “Cabeto” Pantoja, Erick Velasco, el senador Alberto Benavides, la representante Alejandra Abásolo y la senadora Liliana Benavides, entre otros participantes de la convocatoria.
La presencia de congresistas procedentes de diferentes sectores políticos fue precisamente uno de los elementos centrales del encuentro.
Excusas y delegados.
Según la información entregada a Página 10, Taita Jesús Cuasapud no pudo asistir personalmente, presentó disculpas y envió un delegado.
Una situación similar ocurrió con la representante Rosita Guevara, quien tampoco estuvo personalmente, pero se excusó y contó con representación en el encuentro.
El senador Carlos Eduardo Enríquez Caicedo, por su parte, también presentó excusa por su ausencia, pero envío delegado.
Son situaciones que deben diferenciarse de quienes, según la información disponible para este medio, no hicieron presencia ni habrían enviado representación.
Entonces, ¿quiénes fueron los ausentes?
Y aquí aparece la pregunta que también deja la convocatoria.
Según la información conocida por Página 10, Óscar Benavides, Cristian Palacios y Arnulfo Mina no hicieron presencia en la reunión.
¿Por qué no estuvieron en un encuentro convocado para discutir la defensa de mayores recursos nacionales para Nariño?
La pregunta es válida, pero también exige escuchar sus respuestas.
La ausencia en una reunión, por sí sola, no permite concluir que exista desinterés por el departamento. Por eso, corresponde que los congresistas mencionados tengan la posibilidad de explicar las razones de su ausencia y, especialmente, señalar cómo participarán en la gestión conjunta de recursos para Nariño.
La verdadera prueba viene ahora
La reunión convocada por Liliana Benavides deja una primera imagen positiva: congresistas de diferentes sectores aceptando que existen asuntos en los cuales el departamento necesita construir consensos.
¿Cuántos recursos adicionales podrán gestionarse para Nariño?
¿Qué proyectos serán priorizados?
¿Habrá una agenda conjunta de la representación nariñense ante el Gobierno Nacional?
¿Los congresistas que no participaron inicialmente se sumarán a esta gestión?
Esas serán las preguntas de las próximas semanas.
Porque Nariño tiene necesidades que no distinguen entre izquierda, centro o derecha. Una carretera inconclusa afecta a todos. La falta de oportunidades en el campo no pregunta por partidos. Las dificultades de la costa Pacífica, la frontera, la cordillera y los municipios rurales tampoco tienen color político.
Por eso, la iniciativa promovida por Liliana Benavides deja un mensaje que vale la pena rescatar: cuando los intereses superiores del departamento están sobre la mesa, es posible buscar coincidencias.
Y también queda una invitación para quienes no estuvieron: explicar su ausencia y sumarse a una discusión que trasciende nombres y partidos. Porque cuando se trata de defender los recursos y el futuro del departamento, Nariño necesita muchas ideas, pero una sola voz.




